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Parafilias sexuales muy raras que no sabías que existían

Becaria nos explica algunas parafilias sexuales extrañas como la hodofilia o la agrexofilia.

Tacones

Pixabay Tacones

En resumen

  • ¿Qué es la claustrofilia?

  • ¿Qué es la cleptofilia?
  • ¿Qué es la hodofilia?

  • ¿Qué es la dismorfofilia?

  • ¿Qué es la agrexofilia?

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En realidad, ¿quién es nadie para calificar una práctica sexual como "rara"? Todo vale mientras las personas implicadas realicen cualquier juego porque quieren, porque les apetece de verdad y no son coaccionadas para llevarlo a cabo, y tampoco suponga graves peligros físicos o de vida o muerte. Hay otros gustos sexuales que en fantasías se quedan y no pasa nada, vivimos rodeados de personas con fetiches sexuales y "prácticas oscuras" impensables para el resto, y la vida sigue. Todo es extraño hasta que alguien le da voz y se normaliza aunque no a todo el mundo le atraiga, basta con recordar un fetiche erótico que se hizo muy mediático hace años de un hombre disfrutando de su sexualidad con un tutú. Así pues, que no nos quiten el deleitarnos con lo desconocido, atípico y diferente.

Claustrofilia: zulos de placer

Se le da este nombre a la excitación sexual en lugares muy pequeños y cerrados que limitan la movilidad, como pueden ser los ascensores, armarios, ataúdes o camisas de fuerza. Sobre gustos no hay nada escrito o ya está todo dicho, da igual, porque, ¿qué daño hace que a tu vecino Felipe le guste encerrarse con llave en el armario de una cama plegable y masturbarse montándose la película imaginaria que él quiera? Para entrar en prejuicios, mejor dejamos las valoraciones mentales en manos de su psicólogo.

Cleptofilia: apropiación indebida de tus bragas

Para no liarnos mucho, empecemos con el ejemplo: ¿Con el tiempo has llegado a la conclusión de que los tangas y zapatos de tacón que te desaparecían, te los hurtaba tu novio o compañero de piso? Pues sí, él era uno de ellos. A quien se apropia de objetos ajenos que le excitan, se le llama cleptofílico. Lo más frecuente son los zapatos, ropa interior, pañuelos, guantes, prendas que comúnmente tienen connotaciones eróticas. Los cleptofílicos están entre nosotras y son más de los que parecen.

Hodofilia: de Oviedo a Barcelona a comprar un plug anal

Es el placer provocado al viajar a sitios desconocidos donde es improbable que alguien te reconozca. El hodofílico suele ser una persona tímida o muy reservada, y esto le lleva a hacer cosas que en su ciudad o pueblo no tiene por costumbre llevar a cabo, como ir a sexshops a ver o comprar artilugios sexuales que no se ha atrevido a adquirir antes, visitar museos eróticos o bares liberales de intercambio de parejas, tríos u orgías. Se resume en el despiporre cuatro días al año lejos de casa en vacaciones.

Dismorfofilia: me pone tu chepa

Si te excitan las personas exclusivamente por alguna característica física considerada una "deformidad", como podría ser el tener chepa, cicatrices o padecer algún trastorno del crecimiento como la acondroplasia, esta parafilia te define. Se dice que las personas que solo desean o se sienten seguras con quienes padecen alguna de estas características físicas, quizás compensen así sus problemas de autoestima, inseguridad y complejos.

Agrexofilia: ruidos de placer

Experimentan este placer quienes disfrutan sabiendo que hay gente que está viendo o escuchando sus gemidos, gritos, los muelles de la cama rechinando o los golpes contra el cabecero. Quienes se excitan con este exhibicionismo gutural y del ruido tiran de hoteles, moteles o del sexo en grupo con amigos o gente desconocida para darse el gusto. Y ahora estarás pensando que quizás tu vecina y el mastuerzo que tiene por marido y que no te dejan dormir por las noches, sean agrexofílicos.

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