Tener pareja puede ser algo maravilloso (eso dicen), un aburrimiento o un calvario. Los calvarios también pueden ser de muchos tipos, pero hay algunos que ni merece la pena pararse a darles vueltas y arreglarlos. Las siguientes situaciones pueden ser unos motivos de peso para coger el cohete que despegue más temprano y salir volando sin pensarlo.

Te espía las redes sociales

Cotillea los me gustas y comentarios que haces y a quién. Monitoriza a esa gente con la que mantienes conversaciones y detecta como un peligro para la relación y, sobre todo, para su seguridad personal. Se enfada si subes selfies y lo petan en likes, comentarios, y peta también su cerebro imaginando los mensajes privados. Intenta indagar más allá de lo público, como leer esos privados, el Whatsapp o averiguar tus contraseñas. El complejo de la pareja detective nunca está justificado, y la inseguridad y los celos no se arreglan especulando posibles cuernos en base a la actividad en los suburbios digitales.

Controla tu ropa

"¿No llevas mucho escote?", "Ese vestido te ciñe demasiado", "No me gusta que vayas marcando paquete con unos leggings más ajustados que los míos”. Si tu pareja te hace comentarios críticos, ofensivos y con una clara disconformidad porque vas "demasiado sexy" o "provocando", vete de su lado. No eres de su propiedad ni le has contratado de estilista personal. Ni tan siquiera le pides opinión. ¿Entonces para qué se mete? Que le den.

Reuniones familiares precoces

Apenas lleváis dos meses y, por presiones, quiere integrarte en su familia como si llevaseis juntos toda la vida y fuese necesario pasar revista y hasta el libro de familia. No quieres vinculaciones con su árbol genealógico, pero has cedido y resulta que su madre se mete en la relación, el padre quiere saber a qué casta perteneces y solo falta que te obliguen a cumplimentar un formulario sobre tu persona, quién eres, qué haces y a qué aspiras con su Josito o su Carmencita. Sal de esa celda antes de que se bajen los barrotes.

Folla mal y no se preocupa por mejorar

Cada cual tiene su escala de valores en el sexo, pero si no estás satisfecho, no os rozáis, nunca le apetece sin motivo aparente, no eres feliz y no hay intención de mejorarlo, esa insatisfacción siempre estará ahí haciendo sombra de unas penas más grandes que las glorias. Si está claro que no hay nada que rascar, hasta luego y que le vaya bien, no merece la pena prolongar una agonía de pareja esperando a que quizás dentro de dos milenios le apetezca.

Solo quiere que salgas en pareja

Si concibe que una vez que tienes pareja ya no puedes salir a tu rollo con tus amistades a tomar cafés, gintonics, zumos veganos o incluso marchar de fin de semana o vacaciones, alquila el patinete eléctrico más potente y sal corriendo. Se ha pensado que vivir en pareja es como comprar un mueble para su uso y disfrute exclusivo cuando le apetezca y disponible en horario tarifa plana. Ha malinterpretado las frases de Mr. Wonderful y le está pasando factura tanta autoayuda barata tergiversada. Huye sin mirar atrás.

Somos casi 8.000 millones de personas en el mundo y más vale estar sola que mal acompañada. Dejemos de romantizar errores. Tempus fugit. Carpe Diem. Y si te he visto, no me acuerdo.