No, no es lo que parece. Los sitios de turismo sexual que a continuación menciono no tienen nada que ver con lo comúnmente conocido como turismo sexual: prostitución y, principalmente, explotación de mujeres y menores en países pobres como pueden ser Tailandia o Cuba para el entretenimiento de machos internacionales. El sexo de mutuo acuerdo, por placer y divertido, vale por un billete de avión sin sobrecargo a estos sitios de diversos ambientes sexuales:

Cruceros swinger

En los últimos años se han puesto de moda los cruceros de lujo para hacer intercambio de parejas en alta mar por el Mediterráneo y el Caribe, aunque en este sentido, la ubicación geográfica de las aguas es lo de menos. Estos cruceros ofrecen un sinfín de servicios y equipamiento para tomar el sol en la proa y disfrutar como piratas del sexo en pareja, con las parejas de otros, en tríos o en orgías donde puedes llegar a olvidarte de quién es tu mujer, novio o marido. Lo importante es pasarlo bien sin mirar a quién. Bueno, un poco sí. Grandes barcos con piscinas desbordadas, jacuzzis, cuartos oscuros y de BDSM, salas de baile, fiestas temáticas, sexshop... Y una gran oferta de condones para gozar de protección y disfrutar viento en popa a toda vela. Solo apto para parejas abiertas de mente, con las ideas claras y muchas ganas de sexo hasta que la singladura aguante.

Mikonos, destino gay friendly

Esta pequeña isla es una mezcla entre Ibiza y Chueca, pero situada en Grecia, con playas de aguas cristalinas y muchos molinos. Sol, arena y mar, bares, shopping y follar, sobre todo follar, son los puntos fuertes de este destino veraniego de ambiente mayormente gay. Hay quien dice que Mikonos está sobrevalorado, pero todo depende de la calidad del jolgorio con la que sea recordada.

Loveland, parque erótico temático

Situado en la Isla de Jeju, Corea del Sur, este parque está dedicado a la sexualidad y al amor y no hay nada en Europa que se le parezca. Aunque no sea un espacio sexual liberal donde ir a montar sexo grupal sin consecuencias legales, es casi mucho mejor: cuenta con 140 esculturas que representan algunas posturas del kamasutra, besos, penes y vaginas gigantes o la masturbación. Esculturas enormes y explícitas, y con mucho humor. Sus autóctonos parecen estar encantados con ellas, a juzgar por lo sonrientes que salen en miles de fotos que circulan por las redes sociales. No como en España, que lo más parecido que ha pasado por aquí, las piernas abiertas del espectáculo The Hole adornando teatros, la liaron parda: hubo gente ofendida. ¡Sorpresa! Queda más que evidente que nos llevan siglos de progreso.

Cap d'Agde, despiporre sexual sin límites

Cap d’Agde es una villa al sur de Francia con una zona dedicada al naturismo y al mundo sexual liberal. Es la cuna del sexo swinger, de la desinhibición, donde las pezoneras con borlas de salón se convierten en un abrigado atuendo para salir de folclore por la noche. En Cap cohabitan un ambiente naturista de día y de fiesta para todos los gustos y colores por la noche, donde gente de todas las edades pasea desnuda sin restricciones, tiendas de ropa y panaderías incluidas, y lo mismo puedes ver un señor de 80 años sintiéndose en plena conexión con la naturaleza, que un cuarentón español luciendo cacho por primera vez fuera de su localidad de Almendralejo e inquieto por follar en alguna orgía con desconocidas de diferentes países y con sus parejas haciendo refuerzo. Dos filosofías de vida compartiendo espacio en plena sintonía.

También se montan espectáculos sexuales diurnos improvisados en la playa, como tríos, orgías, bukakes, y se concentran alrededor numerosas personas como señores mirando una obra en la Gran Vía madrileña o cuando sucede algún accidente urbano y se forma un corrillo de gente morbosa para ver qué ha pasado y hacer fotos para sus redes sociales. Hay quien puede llamar a la policía porque está prohibido.

Es la capital del sexo y hay para todos los gustos y disgustos. Un sitio no apto para gente tradicional y conservadora de las buenas costumbres.

VER MÁS: Se niega a soltarse