Las navidades son sinónimo de horterada total. No se salva nada; ni las postales, ni las felicitaciones virales por Whatsapp más antiguas que el hilo negro, ni la ropa ni complementos con cuernos de reno, ni las luces, ni nada en general. Lo único normal es desear que acaben ya. Aquí unos indiscutibles motivos:

Photoshop familiar para felicitar las fiestas

Si hay una horterada suprema, es esta, la típica foto de familia con el texto de "feliz navidad" en Comic Sans y algún filtro con bolas y confeti que los envidiosos dirán que "es photoshop".

Cada año es peor porque cada vez son más las apps creadas para este propósito. La punta del iceberg son las animaciones en las que se inserta la cara de los familiares en unos personajes bailando algún famoso villancico y la tía Paqui le da máxima difusión. Este tipo de animaciones lo petan en los grupos de Whatsapp, especialmente en quienes tienen a partir de 50 años. Todos los años comparten la misma peste digital y lo reciben como una absoluta novedad porque, generalmente, no se acuerdan, pero tampoco merece la pena enfadarse. Al lado de esto, la canción de Mariah Carey parece moderna.

Felicitaciones de Navidad y Año Nuevo caducadas

Y reenviadas. Siguiendo con las felicitaciones, no hay mayor exaltación de la carencia de amor propio y amor por los demás que la de alguien que te suele importar nada, te envía una felicitación infame de diseño noventero y encima te sale con el "reenviado" de otros contactos. Una ola de felicitaciones impersonales y masivas de lo más falsas, a diferencia de utilizar alguna mítica imagen vintage de calidad como la de José María Aznar y Ana Botella sentados en un sofá. Un acierto seguro. Una foto para enmarcar.

Jerseys navideños, cada vez más feos

Los jerseys navideños son una burbuja que cada año viene a petarlo más fuerte. Cuando creías que eras el más atrevido y guapo en la oficina o en la cena de Navidad con tu espantoso jersey de Primark con la cara de Papá Noel, un reno o un árbol con luces, siempre hay alguien que te supera. Es como un concurso de a ver quién se pone el jersey más hortera. No hay por dónde cogerlos, pero todos y todas acabamos cayendo como borregos. En estas fechas tienes el subidón vistiendo esta infamia textil porque es lo que te hace liberar endorfinas, pero durante el resto del año te jode la vida ver que tienes el armario lleno de jerseys navideños con polillas. Nunca se amortizan.

Strafalarius en Nochevieja

Lo de la ropa en Nochevieja no es mucho mejor que la Navidad, pues en un intento de ser elegantes y glamurosos, lejos de hacer gracia, se suele elegir ropa que da vergüenza ajena: vestidos como cortinas llenas de lentejuelas para las mujeres y traje con pajarita o corbata a golpe de campanadas para ellos. Suele coincidir con tíos que no se ponen traje más que en bodas, bautizos, comuniones y fechas especiales. La tiranía de la belleza invertida para cerrar el año. Amancio Hortera se frota las manos.

Los selfies con la iluminación navideña

He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser... y colas kilométricas para hacerse fotos con la iluminación urbana. Momentos inmortalizados tras sacrificar media hora de la vida para el deleite de los fans y amigos de Instagram y Facebook, que les interesa un montón esa foto oscura donde se ven indistinguibles caras deslumbradas por esas luces que parecen de más allá de Orión. Piensas en hacerle unfollow por turras navideño, pero le acabas dando un like que no llega a corazón.

Y así se resume la magia de creerte que mola la Navidad.