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Los mayores bochornos en la cena de empresa

El ácido análisis que hace @becaria_ de las cenas de empresa.

@becaria_ | Madrid | 04/12/2018

La cena de empresa: EL INFIERNO EN LA TIERRA.
La cena de empresa: EL INFIERNO EN LA TIERRA. | Flickr

Diciembre es un mes cargado de bochornos: reuniones familiares, brindis por compromiso, lotería navideña que no toca, las gastroenteritis del cuñado, regalos que acabarán en Wallapop... y, cómo no, las temidas cenas de empresa. Por si no fuera poco suplicio sufrir al jefe y compañeros durante la jornada completa y horas extra no pagadas, este mes asalta con la ineludible cenorra de empresa para la que nunca hay una excusa convincente para escaquearte y no quedar mal con medio pie en el curro y la otra mitad en el finiquito mental.

1 - Postureo de etiqueta o que lo parezca

Toca disfrazarse de maniquí como si fueras a una boda con un vestido que aparenta costar más que tu salario real, porque una vez más, la ocasión obliga a dedicar un tiempo y un dinero que el sarao no merece, pero no puedes ser menos que un comercial de Tecnocasa o una Isabel Preysler low cost y con más maquillaje que una puerta.

2 - El jefe: el primer borracho de la última cena

Tu jefe, de ahora en adelante 'el clown', es el primero en sucumbir a los efluvios etílicos del banquete laboral. Paga la empresa, ¿qué puede salir mal? Aunque comas y bebas de gorra, no es tan gratis porque aprovechará la ocasión para endiñarte algún encargo de curro para el lunes mientras te lanza órdenes con una corbata de flamencos anudada en la cabeza. Lo que se traduce en seguir trabajando sin rechistar en la mesa del restaurante, porque a ver quién se queja con un manjar en la mesa y la doble paga imaginaria de diciembre por delante.

3 - El regalo invisible por compromiso

Lo mejor que te puede pasar es que te toque un regalo chorra, tipo un llavero de dos euros, un mechero o un huevo masturbador de silicona. El problema viene cuando los regalos del amigo (o amiga) invisible consisten en una convivencia en un retiro espiritual, un fin de semana budista o un SPA, ¡otra vez con toda la gente de la empresa! ¿No era suficiente con la cena para conciliar las relaciones entre compañeros que no se soportan?

4 - Continuar la cogorza en bares de copas y karaoke

Después de varios bares de copas de postureo con garrafón, todos muy cool, propiedad de magnates amigos del jefe y reyes del contrabando, siempre hay un giro inesperado cuando el más retraído de la oficina sorprende con la propuesta más bochornosa de toda la noche: EL KARAOKE DE UN COLEGA. Esta es la prueba de fuego para comprobar tu integridad etílica y decidirá si mereces el carnet otorgado por los más borrachos y desgallitados de la jauría del business en una faceta que desconocías.

5 - Tráfico de las imágenes más bochornosas de la noche por Whatsapp y redes sociales

Ya es el monstruo final: esas imágenes que van rulando desde el primer saludo en la cena hasta tres días después. Un mínimo de 400 fotos entre todos, ejerciendo de fotoperiodistas de la cogorza empresarial del año. Robados nocturnos salvajes que sin consentimiento acaban en Facebook, Instagram y hasta en Linkedin. 10 años currándote tu marca personal para acabar destrozada toda la reputación física y online en solo 10 segundos. Estas fotos y videos miserables serán el tema protagonista entre compañeros hasta la siguiente cena grande de empresa... Si sobrevives.

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