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Lectura sexual en las manos, pezones y ano

Becaria escribe sobre las mancias relacionadas con la sexualidad.

Flor en el culo

Pixabay Flor en el culo

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¿Quién no ha oído alguna vez sobre la lectura de los posos del café o té para conocer la buenaventura de una persona según los restos que queden en el fondo de la taza? Si esto podía parecer extraño, diferente o raro de cojones, con perdón, hay otros métodos de lectura adivinatorios que dejan como “normal” el comentado sistema cafetero. El listado de magufadas y timos esotéricos basados en la nada es interminable, todo en armonía con la homeopatía y su famosa pócima del agua con azúcar, el tarot, el horóscopo y las ciencias ocultas. Nunca el hecho de pararse a leer las líneas de la mano o el ano resultó ser tan entretenido. Me detendré en las mancias vinculadas de algún modo con la sexualidad, el sexo o alguna zona entendida como impúdica.

Anomancia, el futuro en el culo y sin frenos

Coloquialmente se le llama “anomancia”, pero llamando a las cosas por su nombre, rimando con el rigor que caracteriza a la propia práctica, su denominación oficial es “rumpología”. Cuenta Marcos Pereda en la revista cultural Jot Down, número 25, que «la rumpología es una técnica consistente en leerte el futuro en el ano» y que la madre del actor Sylvester Stallone, fallecida en 2020, ha sido una de las mayores eminencias mundiales en este arte de adivinarte el futuro en el ojo del culo. También se comenta en los ambientes de lo paracientífico que las contracciones del esfínter anal, las causantes de las arrugas y pliegues del ano, se relacionan con la personalidad y el comportamiento de cada persona. Aunque, según la Wikipedia, la rumpología extiende su análisis de la personalidad a las grietas, hoyuelos, verrugas, lunares y pliegues de las nalgas. ¿Se verá alterado el resultado si el sujeto tiene una almorrana? Todo incógnitas si nos ponemos a profundizar. Todo este asunto podría ser una variante de la frenología, clásicamente centrada en la forma del cráneo, y en este caso desviada a los surcos del ano. Ambas sin el más mínimo rigor científico, sobra aclarar.

Quirología sexual, otra magufada de manual

Esta técnica sin ningún valor científico aunque muy entretenida, se basa en el análisis psicosexual de una persona a través de las manos. El mejor mamotreto que he encontrado para este cometido es “Quirología sexual” de Nathaniel Altman, un libro que busca salirse del tono moralista de los tratados de esta materia para los lectores de manos especialistas en las rayas, dedos, montes y forma de las manos.

Altman analiza las palmas de las manos según la huella de diferentes personas. En el caso de un hombre homosexual de cuarenta y tres años, estudia su impresión palmar sobre una superficie concluyendo con el siguiente dictamen: «En otro tiempo fue banquero y en la actualidad es constructor y maderero, con inversiones en Wall Street. Sus manos son anchas, con dedos espatulados y un gran monte de Venus, que revela un carácter fuerte y sensato, una mente abierta, afición a la actividad física y buena capacidad de trabajo en el terreno de lo real. Además, tiene reputación de excelente masajista entre hombres y mujeres por igual», un buen ejemplo del gran criterio y rigor de los especialistas palmistas, como así se denominan ellos mismos.

El tamaño de las manos importa

Siguiendo con la quirología, que da para mucho, dice la magufa palmista de la anterior referencia que si tienes las manos pequeñas, eres una persona que en el amor tiendes al dramatismo y te centras en los aspectos puramente eróticos y sexuales. Es decir, que “pin, pan, y si te he visto, no me acuerdo”, carnaza de Tinder. Si tienes las manos grandes, eres más emocional y das menos importancia al sexo. Y si tienes las manos son estrechas, eres una persona muy convencional en el terreno sexual y no tienes ningún interés en probar cosas nuevas que se salgan de lo “normal”. Vamos, que la postura del misionero y poco más. Hoy no dormirás igual pensando que en alguna primera cita tus manos hayan sido examinadas con lupa, tanto la fisionomía como las rayas de las palmas.

Leer el futuro en los pechos y pezones

Hay especialistas magufos que dicen tener el don de leer la personalidad y predecir el futuro mirándote los pechos y los pezones. Es el caso de Eri Koizumi, una japonesa que hace unos años sacó un libro titulado "Become happy: Areola fortune telling”, donde cuenta cuáles son las características personales de cada persona según sus pechos, pezones y el color de las areolas, una técnica llamada “nyuurin uranai” en japonés. En castellano vendría a ser algo así como “pezomancia”, que no nos gusta complicarnos mucho. Si por ejemplo tienes los pezones con forma de granos de café (ya hay que echarle imaginación), dice esta clarividente mamaria que tu problema es que te cuesta trabajo mostrar tus sentimientos hacia tu pareja. En resumen: todo mal.

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