Hay relaciones sexuales que, cuando terminas, si es que consigues terminar, coges un taxi y te preguntas: "¿por qué no me habré quedado en casa masturbándome yo sola?". He hablado con varias chicas -y conmigo misma- sobre esos momentos que han frustrado el sexo, incluso antes de empezar, y estos son algunos de esos bochornos inolvidables que merece la pena destacar:

Aparecer, correrse y marchar

Si os habéis medio liado, la has metido cinco minutos, te has corrido, o no se te ha levantado por ir más borracho que una cuba, no te has preocupado por su placer y tu único fin era eyacular como un elefante destrompado y marchar, quizás lo que deberías haber hecho es comprar una muñeca hinchable y no hacer perder el tiempo a nadie para acabar corriendo la calle abajo con una mano por delante y otra por detrás. Sin duda, con esta extendida manera de funcionar, este es el espécimen más indeseado del sexo rápido en una primera, única y olvidable cita.

Sin preliminares y falta de empatía captando señales

Cuando conoces a alguien y vais a acabar por primera vez en la cama, en el capó de un coche o encima de los leones del Congreso de los Diputados, siempre conviene hablar "algo" antes para no liarla y enterarte de la fiesta en la que te has metido para disfrutarla ambos.

Parece de sentido común, pero hay tíos que no se molestan en precalentar el ambiente antes de intentar insertarte los dedos, la boca entre las piernas o penetrarte directamente; piensan que ya vas chorreando de fábrica. Quizás hayan salido de casa echando fuego del glande y las llamas resten capacidad para pensar más allá de sus ardores.

La cultura del sexo oral es bastante pobre, sobre todo en la primera cita. La técnica que te funcionaba con tu ex novia de los últimos doce años, con tu último ligue de Tinder puede ser un absoluto fracaso. No hay dos mujeres iguales en cuanto a la forma de vivirlo. Fíjate en la expresión corporal y usa la lengua también para comunicarte. "Si vas a comerme el santo toto, no pares hasta que me retuerza. No es un poquito y ya. También es común no manejar bien los tiempos. Si te estoy mandando señales, es el momento... No antes ni después", me comenta Carol (Madrid) en nuestra conversación sobre los gambazos de los tíos en primeras y, muchas veces, últimas citas.

Hay tíos que lo de las señales cuando te vas a correr, no lo captan ni cambiando la chimenea de casa por una torre de control de aeropuerto con un par de botones y notificaciones según surja el ascenso de tu vuelo.

Sexo anal en frío

Si caldear el ambiente es fundamental para aumentar gradualmente los calores en pareja, aún más necesario es a la hora de practicar sexo anal. También es de primer curso de sexualidad saber que el ano no lubrica por sí solo y necesita entrenamiento para dilatar el esfínter, lubricación extra y mucho cuidado para no hacer daño y disfrutarlo. La apocalíptica experiencia de Paz (Asturias) es el cachopo nuestro de cada día, lo bueno es que paró a tiempo y pudo evitar algún disgusto en su tercer ojo: "Quedé con uno de Internet hace unos hace años. El tío ni preliminares ni hostias, y encima quería sexo anal. Lo mandé a cagar. Estábamos en mi casa, así que le dije que me encontraba mal y quería quedar a dormir, pero le dije que yo roncaba y lo largué".

Eyacular sin preguntar

No suelen contarlo en los libros sobre protocolo y saber estar, pero si estás con alguien por primera vez y te apetece eyacular en su cara o boca, se agradece una consulta antes de hacer un disparo sin avisar. Rocío (Asturias) tiene mucho que aportar al respecto: "Un chico se corrió en mi cara y parte se fue a los ojos, y quedé medio ciega durante un rato". Algunos tíos tienen el PH del semen casi corrosivo, y si llevas lentillas o eres de salud ocular sensible, el estropicio puede dejarte averiada un buen rato y con muy mal sabor de boca. Tened el detalle de avisar y preguntar. Y de no comer espárragos, por favor.

Drogas interruptus

La droga nunca es buena compañera, ni en la primera ni sucesivas citas. Lo corrobora Loreto (Mallorca): "Tengo un amigo que, cada vez que quedamos, se droga. Esnifa cocaína. Y luego la cosa, obviamente, no remonta. Eso sí, al menos me come bien la merienda". Spoiler: el alcohol tampoco ayuda.

Paz también tiene otra experiencia cocainómana en la primera cita: "Fuimos a un hotel un chico y yo, y de pronto saca cocaína y se la pone en la polla. Salí del hotel sin mirar atrás". Evidentemente, también es de muy mal gusto decidir unilateralmente el uso de droga cuando hay otra persona involucrada en la operación sexual fallida. Bien por Paz y su huida.

Loreto ha querido aprovechar la ocasión para lanzar un consejo: "Si os vais a drogar, follad antes y después drogaros, nunca durante. Gracias". Aunque vamos a apostar por blanquear el sexo con más respingos, orgasmos y lo que surja.