¿Qué pasará con esos negocios que ofertan actividades que van en contra del distanciamiento entre seres humanos? Hay muchos interrogantes en el aire, pero lo que está claro es que la distancia de seguridad de metro y medio como mínimo, ha venido para quedarse y, pongas como te pongas, hay servicios que no podrán reinventarse y acabarán cerrando o saltándose los protocolos sanitarios para subsistir, y serán esos epicentros ocasionales de contagios hasta que les precinten los chiringuitos. Estas son algunas de esas empresas en peligro de extinción:

Locales de intercambio de parejas

Todo lo que implique follar en esta nueva normalidad, está jodido en el sentido más metafórico de la palabra. Existen bares swinger en diferentes puntos de España que ya han anunciado su apertura en la Fase 3 con reducción de aforo y uso de mascarilla, algunos con actividades como paseos por la naturaleza, salidas a playas nudistas, charlas nutricionales y eventos exhibicionistas, sin descartar juegos en la distancia que permitan alcanzar con el brazo estirado un pecho o un escroto sin arriesgarse demasiado. La práctica del morbo se reinventa.

Dado que el comercio carnal no cuenta con ninguna regulación, sino que estos sitios suelen regirse por la licencia de actividad de salas de fiesta, como los clubs de alterne de explotación de mujeres, está claro lo que acabará pasando entre sus paredes. Donde, por cierto, en algunos casos cuentan con un amplio público de riesgo debido a su avanzada edad. Veremos cómo acaban si esta situación de tratarnos como apestados se prolonga en el tiempo más de lo esperando. Vivimos tiempos complicados para el jolgorio promiscuo y la orgía.

Gimnasios

Los gimnasios han reabierto y lo han hecho con un listado de protocolos de seguridad del tamaño de una sábana. Si bien se deben garantizar la higiene y seguridad, lo cierto es que lo que menos apetece es ir a la sala de máquinas o a una clase de spinning o yoga con mascarilla y tener que estar más preocupada por las distancias y la limpieza a cada movimiento que hagas, que por la ejercitación de tus músculos y tu placer personal, y encima respirando aún peor cuando no queda otro remedio que llevar un tapabocas. Como consecuencia lógica, ante tal incomodidad e inseguridad se están dando muchas bajas en estos centros del deporte y la gota gorda, sumando a esto la reducción de su aforo normal. Ahora recordamos lo bien qué estábamos cuando nos podíamos quejar del hedor a sudor del compañero de al lado. El tiempo y las circunstancias dirán los que consiguen seguir abiertos.

Saunas y baños de vapor

Estos servicios de sudar en pequeños habitáculos húmedos con altas temperaturas aún son una incógnita en cuanto al nivel de seguridad que pueden garantizar. Se presume que poco, por lo que muchos gimnasios y centros específicos aún no los han habilitado, y algunos otros ya se han atrevido a relanzarlos con ofertones y grandes descuentos, porque tampoco es plan anteponer la salud a la economía con la crisis que nos está cayendo. Al final, su futuro dependerá de la cantidad de gente despreocupada dispuesta a asumir riesgos en esta ruleta rusa del contagio por covid19 y tiro porque me toca.

Academias de baile

Al igual que en los bares de copas, en mucho tiempo, no será posible volver a bailar en pareja o hacer coreografías que impliquen un contacto cercano. Incluso a solas, las distancias deberán ser tan holgadas que perderán su esencia y habrá quien prefiera quedarse en casa haciendo bailes de Youtube e Instagram. ¿Qué sentido tendría una clase de ritmos latinos guardando una distancia de seguridad de tres metros? ¿Un tuerking sin poder frotarte con el compañero? Pueden pasar dos cosas: morirán si se cumplen los protocolos o sobrevivirán si se los pasan por el forro. Todo apunta a lo segundo.

Abrazos gratis

No son un negocio porque no cobran por abrazar y no los verás en las páginas amarillas de tu periódico de referencia, aunque obtengan un salario emocional imposible de cuantificar, por lo que merecen ser reseñados en este artículo de la desgracia mercenaria. Estos colectivos de gente dedicados a dar abrazos gratis a gente desconocida por la calle y puertas de hospitales sin más afán que compartir cercanía, risa y estrujones para luego descojonarte de risa en casa o en el trabajo por la vergüenza que has pasado, ya han firmado su extremaunción para una buena temporada. Porque ahora el mejor abrazo que podemos darnos es mantener la distancia de seguridad con mascarilla como si tuviéramos la peste.