Existe un tipo de persona a la que yo llamo "machirulo ofendidito", que incluye a hombres y mujeres que viven criticando en redes sociales y en el bar el feminismo (o lo que creen que es el feminismo), que les parece mal que se proteste por cuestiones básicas de derechos no satisfechos, desigualdades, agresiones y asesinatos, y su sinónimo de "feminista" es "feminazi". La búsqueda de la igualdad la interpretan como el exterminio del macho ibérico amputándoles el pene y dejándolos morir desangrados. Viven en los mundos de Paca y no se molestan en informarse, formarse una opinión fundada más allá del delirio que suelte una tuitera random o actriz new age atiborrada a ansiolíticos, y no parecer cromosomas mareados para la ciencia. Dentro del feminismo hay opiniones y corrientes variadas, no existe una verdad universal, pero sí unos principios básicos objetivos de sentido común para cualquier mortal. Y aquí surge el machirulo ofendidito con sus mandamientos cuando contradice lo evidente y tergiversa a su antojo:

1. Criticarás cualquier manifestación o protesta feminista sobre todas las cosas. Todo te parece un absurdo, inútil y de mujeres que no tienen nada que hacer. Tu frase estrella es: "¿De qué se quejan?".

2. No tomarás el nombre de Bertín Osborne en vano. Lo que cualquier señoro famoso diga desde la ignorancia de su testosterona va a misa, y ahí estarás apoyándolo con tu perfil de loser ante el estornino de feminazis feas y desocupadas.

3. Santificarás el Día del Hombre. No entiendes que haya un Día Internacional de la Mujer ni te molestas en informarte sobre lo que se reivindica, pero luego, ningún año sabes cuándo es la festividad de tu recalcitrante masculinidad.

4. Honrarás a tu madre y a tu hermana, y ya está, porque son mujeres y tú no eres machista. Haber salido de un cuerpo de mujer ya te da carnet de respetuoso y tolerante, y para nada está reñido con comportarte como un pollalover de las cavernas.

5. No te informarás. Criticarás el feminismo sin haber leído un libro, ni tan siquiera un texto con rigor sobre cualquier cuestión que tenga que ver con las libertades y derechos fundamentales de las mujeres: el aborto, la desigualdad salarial y la maternidad.

6. No te callarás ante cualquier noticia de condena por acoso, abuso o violación a una chica en tu periódico de confianza en Facebook. Sin haber terminado tus estudios de la ESO ni haber aprobado aquel duro examen de dictado, ahí estarás juzgando desde tu ordenador en calzoncillos con mazo en mano, criticando a la declarada víctima y sintiéndote más del bando de los pobres acusados.

7. No respetarás. Irás un sábado cualquiera a las 3 de la madrugada con tus amigotes e intimidarás a esa chica que va sola y te la ha puesto un poco dura porque está buena, sin pararte a pensar en que le puedes dar miedo y poner nerviosa porque una vez la violaron en una desagradable situación bien parecida.

8. No dirás eso de "ni machismo ni feminismo, yo igualismo", lo tuyo será simplemente machirulismo.

9. No consentirás pensamientos inteligentes impuros, como: "pues voy a leer a esta chica que ha pasado por una mala experiencia, a ver qué dice", "mi compañera trabaja lo mismo que yo, pero es verdad que cobra menos, vamos a ver qué cojones pasa" o "qué derecho tengo yo a ponerle la mano encima, si me ha dicho que no quiere follar conmigo".

10. No codiciarás la igualdad entre personas de diferentes sexos, que los hombres y mujeres no tienen por qué ser iguales. No diferencias comer de cantar y equiparas las desigualdades denunciadas por cuestión de sexo, con las diferencias anatómicas, siendo todos y todas personas dignas de tener las mismas libertades y derechos. Que no te enteras de la fiesta, Manolo, date una oportunidad.