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La desescalada del sexo: del empotramiento a los preliminares

En el sexo heterosexual hay hombres, da igual la edad, que siguen cometiendo los mismos errores de siempre.

Osos teniendo sexo

Pixabay Osos teniendo sexo

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Embestir en frío como un toro desbocado a la primera de cambio con las cavidades vaginal y anal como único destino, en la mayoría de los casos no parece buena idea. En el sexo heterosexual hay hombres, da igual la edad, que se guían por algún manual grabado en piedra en Altamira o similar, y quien sale perdiendo siempre es la mujer, que si no está lo suficientemente lubricada ni motivada, le acaba doliendo y aburriendo a partes proporcionales. Por más que se hable de la importancia de los "preliminares" a estas alturas de la película, una amiga volvió a vivir esta situación el fin de semana pasado con un "culo al revés de Tinder", como me dijo ella. La tiró en la cama, la desnudó y le colocó la polla durísima encima, que puede sonar a coito preconstitucional en búsqueda de la fecundación natural, pero "él creyó estar haciéndolo bien". Frenó al cromañón a tiempo y cada uno por su lado. "Hasta me pidió perdón por Whatsapp porque estaba muy excitado y creía que yo igual, y lo único que hicimos fue tomar una cerveza y darnos unos besos en el bar", me comentó con la angustia intrauterina aún candente.

Está claro que lo de los ardores genitales es una cosa muy personal y cada cual va a su ritmo, pero hay que tener la neurona muy cuadrada para no ser capaz de tantear cómo están los ánimos por la otra parte y atacar unilateralmente en vez de averiguar antes cómo está la otra persona y qué le apetece, que para pensar solo en ti, te echas mano tú solo en casa frente al espejo y encantado de haberte conocido.

No se trata de ponerte a hacer cariños de enamorados adolescentes con un extraño que acabas de conocer y no te une ninguna afinidad más emocional que las ganas de poner los ojos en blanco y eyacular, pero de ahí a tratar a las personas como a muñecas hinchables de Aliexpress, hay una amplia gama de colores, sensaciones y olores. Cuando lo hablas con algunos de estos empáticos empotradores, con echar la culpa a que tenían la sangre más concentrada en el escroto que en el cerebro, ya lo tienen todo arreglado. "A ella parecía que le estaba gustando". Tinder puso la carne y Manolo dispuso. Alguno no se ha dado cuenta de que si es por mamporrear rápido y llegar al orgasmo sin tener en cuenta a la otra persona, nosotras tenemos artilugios mucho más eficaces que un rabo humano, que además no tiene ningún apéndice que entre en conexión directa con lo importante. Sin ir más lejos, tenemos los dedos, mucho más serpenteantes y audaces. Y toda la juguetería sexual da para mucho entretenimiento, da igual si enfocada al clítoris, a los pezones, al sexo vaginal o anal, y sin tener que andar con preocupaciones ni pidiendo permiso, perdón ni vistiéndote rápido para salir corriendo de donde no tendrías que haber entrado.

Todo depende del momento, de las personas implicadas y de sus apetencias, porque ante tantas variables, es complicado dar con el equilibrio cuando él ya va con agolpamiento de sangre gangrenada en el escroto. Los mal llamados preliminares pueden ser perfectamente el inicio y final de una relación sexual sin considerarse incompleta, porque pensándolo bien, ¿qué vas a preferir entre una lengua zigzagueando en el clítoris y una mandinga que te entra y sale medio muerta?

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