No sé si es por la cuarentena, pero llevo veintitantos días de confinamiento con señores cuarentones monopolizando mis días; mis conversaciones, pensamientos, bochornos y alguna que otra fantasía.

Estoy observando que es una edad complicada para muchos, como si sintieran que están dando el salto a la madurez física, a las limitaciones de la vejez, a eso de "lo que no hayas hecho ya, ahora complicado va a estar". En cuanto a lo mental, suelen quedarse apalancados unos años atrás. Los cuarenta vuelven al hombre vulnerable. En algunos casos se quedan calvos, a la mayoría les salen canas y arrugas, y se cansan antes follando. La parte buena es que te vienen con la excusa de que les encanta dar sexo oral, que no digo que no sea verdad, pero esos esfuerzos empujando que se ahorran. Los cuarentones siempre están más dispuestos a comidas interminables. Se ve que a ciertas edades, ya disminuyen las prisas. No es una queja, debo aclarar.

Además de las canas, en algunos también comienza a asomar el complejo de hombre maduro, de viejo. Estos señores de 40 años en adelante se autoconsuelan inventándose que "los cuarenta son los nuevos treinta", un mantra consolador que viene a ser el Satisfyer Men emocional más efectivo para muchos. Algunos sienten que han perdido los mejores años teniendo niños o por haber pasado quince años con la misma pareja sin hacerle fu ni fa, y otros inician la crisis por no haber tenido descendencia y ver cada vez más complicado eso de formar una familia y echar ramas en el árbol genealógico. Sufren ese tóxico sentimiento de que se les pasa el arroz, que su vida es incompleta por objetivos no conseguidos más propios de la juventud que de la madurez. Eso sí, en las entrevistas de trabajo nadie les pregunta por los planes relativos al futuro de su semen, paternidad y demás circunstancias derramadas por los suelos. Están flojos de autoestima y defensas, y si dices algo que no les gusta, te cascan un "Ojala llegues a la edad que aparentas". Te ríes y sigues con tus cosas.

Y aquí es donde unos sienten su decrepitud extrema. Cuando las búsquedas más realizadas en sus navegadores son "me duele un huevo" o "reservar extrema unción", temas candentes de la cuarentena, que casualmente coinciden en edad y condición. Pero traigo una información cargada de optimismo y futuro: actualmente, la esperanza de vida del hombre es de 80 años. Hace cien años, era la mitad. El hombre de 40 años hoy, hace un siglo estaría para espicharla. Se podría decir que, si la salud lo sigue permitiendo, los cuarentones actuales son casi millenials.

Y en esos cuarentones que llevan los aires renovados, ves el espejo de lo que tú quieres ser cuando llegues a los 40 años: sí, con alguna que otra cana y arruga, pero con el guapo subido, con muchas inquietudes satisfechas, la autoestima a la altura de su buen hacer follando, y con el historial como para plantar media docena de libros cantando.

Yo qué sé. Me estaré haciendo mayor, me ponen los cuarentones.