Ha dicho una diputada de un partido de extrema derecha que la costura debería ser una asignatura obligatoria para las mujeres, que «empodera mucho coser». Lo cierto es que si esto de la costura no incluye nociones básicas de vudú patrio con monigotes de trapo, quizás no nos interese especialmente.

No le voy a quitar razón en la importancia de saber coser un botón, aunque sería más necesario que empoderador cuando en un momento comprometido se te rompe el de los vaqueros y quedas con el capuchón del mejor amigo del Satisfyer medio fuera, o se te escapa un pezón de la camisa por estar los botones mal hilados por la sección femenina de algún imperio textil de gran capital. Porque aquí lo empoderador sería quedarte con el botón roto y el pezón fuera si te apetece más que taparlo, sepas coser o no. Ante tan necesario aprendizaje ajeno a cualquier ápice de propia voluntad real, quiero sugerir otras asignaturas para complementar los útiles conocimientos del coser y el cantar. Vamos allá.

Civismo y buenas costumbres: prohibido lanzar enanos

Los tiempos cambian, las personas se van formando más y mejor, y toca abolir ciertas viejas costumbres y educar en contra de adiestrar enanos y tirar gallinas y cabras desde los campanarios. Ahora quizás suene raro, pero en unos años quizás podamos conseguirlo. Tolera y respeta lo respetable. Ante cualquier duda, descárgate la Declaración Universal de los Derechos Humanos (y también animales). Es gratis. Se repartirá fotocopiada en esta materia.

Pureza y virginidad: capacidad de elección de fornicar o no

Si no te gusta, no te lo folles. En esta asignatura se te enseñará a que no te sientas forzada a estar con ese inútil mendrugo que no sabe hacer la O con un canuto, que no te gusta, que te trata mal o que te quiere imponer tu padre. No hay mejor pureza que la que la mujer elige el rezar y pecar a su rollo con entereza; con un hombre, una mujer, media docena o a solas. Que nadie nos joda la libertad a elegir los libros a leer, las webs de sexo a consultar, las religiones a criticar y los tipos con los que estar, mandar a pastar o en mitad de un polvo decir: "aparta, que follas mal".

Cara al sol, pero con protección

Absolutamente imprescindible recurrir a la protección solar, sobre todo cuando no es el rostro lo que expones al gran astro Rey. Se acabó ponerse de cara al sol y con la camisa nueva. Sin nada, mejor. Fuera también las bragas. Lo que ahora se lleva es recargar de energía el útero a través de baños solares exponiendo los genitales y también el ano a los rayos ultravioletas. En esta asignatura se enseñarán nociones básicas de salud y también el manejo del pudor y las relaciones sociales con lo que nos hace iguales al aire.

Que cocine tu padre

La vida es demasiado corta como para pasar más de media hora al día en la cocina. Aquí enseñaremos a nuestras futuras mujeres dueñas de su hogar a hacer la compra de víveres por Internet, a elegir las mejores berzas ecológicas en el mercado y a cocinar lo básico de manera sana para comer por semana y que sea un despiporre fast food el fin de semana. Se hará especial hincapié en la diferenciación de hortalizas solo aptas para la comida y otras más versátiles. Quien quiera comer del mismo experimento, que colabore en la compra, preparación y lavado del utillaje culinario.

Hoy toca misa: fuera los rosarios de nuestros ovarios

No hace media con la asignatura de religión porque no estará en el plan de estudios, si acaso en alguna optativa sobre ciencia ficción de libre configuración. En "Hoy toca misa", la joven será formada desde los primeros años de educación oficial en la libertad de elección, métodos anticonceptivos para evitar el embarazo y el contagio de enfermedades de transmisión sexual. También se explicará el aparato genital femenino sin saltar la orografía del clítoris, el órgano fundamental para el placer de la mujer, así como los artefactos sexuales más adecuados para la autoexploración genital y obtención del placer no conyugal. Abortar es otro derecho fundamental e indiscutible que en esta materia solo ocupará un epígrafe. 

Muchas gracias por su atención y, al salir, no olviden echar un autógrafo en la hoja de fichar asistencia.