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Cosas ridículas que hacen los tíos infieles

Becaria nos cuenta el lado más oscuro de los hombres infieles.

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Ser infiel requiere muchos sacrificios para poder lograr el bienestar propio sin poner en riesgo la relación de pareja. Son tantas las parejas monógamas que presumen de felicidad y fidelidad, pero que alguno de sus miembros decide llevar dobles y triples vidas tratando de que la pareja oficial no se entere de lo que se cuece paralelamente. Centrándome en los tíos, están los que viven su promiscuidad fuera de la pareja holgadamente, sin mayores preocupaciones, y luego están los que tienen mucho miedo a ser pillados y terminan actuando ridículamente sin ser felices dentro de su relación ni fuera de ella: 

Te guardan en el móvil con nombre de hombre

Los que te registran en la agenda como "Felipe Asesoría" o "Andy Basket" en vez de usar tu identidad real, son esos tipos de cualquier edad que conviven con una pareja que está pendiente de cualquier detalle y se le activan las alarmas si ve en la pantalla de su móvil un whatsapp con nombre de mujer que no tengan controlado del círculo de amistades, familia o trabajo. Se les pronostica menos futuro que un cubito de hielo en el desierto. Justificado o no, ambos viven una amargura, pero no se lanzan a afrontar su realidad como personas adultas y maduras, y tú eres la peor parada llamándote Manolo en su móvil sin merecerlo. En sociedad, en el amor y en la promiscuidad, estos infieles fatales siempre acaban con gatillazo. Mentir siempre estuvo feo.

 Inventan cenas y copas de trabajo

Cuando quedan contigo para acabar follando sin mayor compromiso, siempre eres ese plan ficticio con gente del trabajo. En realidad, sería insostenible tener tantos planes con gente de la empresa en las horas de ocio, pero acaban colando. Y a la hora de elegir sitios, tus propuestas nunca sirven porque él acaba demasiado expuesto y termináis en el reservado del restaurante de algún amigo suyo y en bares con zonas discretas tirando a oscuras. Un riesgo de alto voltaje, y no precisamente por lo que consumen en luz para alumbrar vuestros roces.

Viajes de trabajo

Los restaurantes y bares ya no son un problema cuando el infiel en cuestión es el encargado de viajar para pegaros unos revolcones. Lejos de su ciudad, las probabilidades de que alguien conocido lo pille y lo delate, se reducen notablemente, aunque con estas mentiras de altos vuelos se expone a otros riesgos que requieren atar muchos cabos para escaquearse del trabajo y que a la pareja cornuda que queda en casa no le lleguen versiones distorsionadas de su ausencia. A Paulo Coelho no le gusta esto.

Corazones de mentira en redes sociales

Siempre digo que los corazones en Facebook e Instagram, los "te quiero" de cara a la galería en exceso y la foto de boda o de una fecha especial de ambos para felicitar el cumpleaños son el equivalente a corrientes de agua turbias. Tanta demostración de amor pública con quien vives denota que algo escondes. ¿A qué usuaria de redes sociales no le ha llegado una propuesta sexual de algún amigo físico o virtual mientras él cuelga una foto de la boda o la típica foto hortera cogiéndose la mano por detrás con las cataratas del Niágara o el río Manzanares de fondo? Ninguna novedad al frente. Siempre fueron tiempos convulsos para la ilusión óptica del amor correspondido y sincero.

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