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Cosas que no debes contar en la primera cita para no cortar el rollo

Becaria nos da unos consejos para no cagarla en una primera cita.

Cita (archivo)

Pixabay Cita (archivo)

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Tener una cita sin mayor pretensión que pasar un rato agradable follando y luego, si te he visto, no me acuerdo, es algo tan normal como respirar y que no debería ocasionar mayor problema. Pero, últimamente, los ánimos sociales están tan cargados que hasta un desahogo sexual que en principio parecía buena idea, puede acabar frustrado por algún comentario inesperado e indeseado en la conversación previa al empotramiento. ¿Por ejemplo?:

Misa y toros los domingos

«Pues yo los domingos voy a misa y luego a los toros», te dice Borja al poco de sentaros en un bar a tomar algo en la primera cita; tú una cerveza, él café descafeinado con sacarina. En el brillo de sus ojos ves que ahí hay mucho amor acumulado para exprimir, hasta que te confiesa sus pasiones de señorito por la misa, la hostia consagrada y los toros, a ti que eres atea recalcitrante, vegana y antitaurina. Claramente, no te quedan ni ganas para irte sola a masturbarte.

Los rojos, Venezuela y las paguitas

Una persona te puede parecer agradable para hablar un rato e iros a tener sexo sin compromiso hasta que, sin venir a cuento, empieza a criticar al gobierno “bolcheviquebolivariano”, las medidas sociales y la inmigración, y tú, que eres activista a favor del cumplimiento de los Derechos Humanos y community manager de una página de Facebook para ayudar a gente sin recursos, por algún extraño motivo te empieza a salir fuego por los ojos, te indignas y blasfemas contra el algoritmo corrupto que os unió. Te vas corriendo con la excusa de cambiar el ticket de la zona azul del coche y asumes que ha sido otra posibilidad de diversión sexual frustrada ante semejante antropomorfo primitivo infiltrado en el sistema social.

Mi ex es una puta

Sin ningún interés personal más allá del contacto físico para pasar un buen rato hasta el orgasmo, o varios, quedas con un tal Mikel para «arreglar unas pérdidas de aceite», como así te dijo por privado en Tinder después de verte en bikini en la playa de la Malvarrosa. Él parecía estar bastante bien en cuanto a los caracteres más superficiales; moreno con melena tupida, abdominales marcados y cuádriceps como las patas de un hórreo. Para echar un polvo, no necesitas mucho más. Hasta que al llegar al punto de encuentro y tomar unos tragos para ir hidratando la boca, empieza a criticar a su ex novia llamándola “puta”. El tipo apunta maneras de tarado y machirulo de la caverna. Referirse a su ex pareja en esos términos no dice nada bueno, y menos en la primera cita, por lo que decides irte antes de acabar imaginándote perdida en un descampado o dentro de un pozo y en los titulares de las noticias.

La "Plandemia" y el Nuevo Orden Mundial

Quedas con Casimiro, un tipo de mediana edad que parecía hasta simpático e inteligente, y resulta que nada más quitarse la mascarilla que ya llevaba mal colocada por debajo de la nariz, empieza a hablar de la “plandemia”, el 5G, Bill Gates, los microchips y nanobots en las vacunas, el control policial y el Nuevo Orden Mundial. Has quedado con un conspiranoico chalado que, sin saber qué piensas tú al respecto de la pandemia y que tienes familia directa que ha sufrido lo peor trabajando en un hospital madrileño en primera línea, ese perturbado negacionista con la neurona a las 11:30 se atreve a soltarte tal retaila de chaladuras inventadas y faltándote al respeto con su soberbia desde la verdad absoluta, insultando "borregos" e "ignorantes" a quienes siguen las indicaciones sanitarias oficiales y se informan leyendo papers y no viendo videos en Youtube de trastornados y delirios doblados con la voz de Loquendo. Te levantas, te vas, llamas a la policía para que le hagan un seguimiento y publicas un hilo en Twitter contando toda la movida que acaba con 8.594 RTs y 27.087 likes, con un periódico de Zamora solicitándote una entrevista, y tú en un el baño secándote las lágrimas con el papel higiénico que te sobró en el confinamiento.

El sexo es tan político en la primera como en la última cita, sobre todo si coincide que terminan siendo la misma.

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