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Conspiraciones y otros delirios que han pasado de moda

Becaria nos recuerda conspiraciones y delirios que se han quedado en segundo plano con las que nos podemos echar unas risas.

Ovnis

Pixabay Ovnis

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Al igual que pasa con la ropa o con la música, las conspiraciones son modas pasajeras que se van reinventando con el paso del tiempo. A cada acontecimiento vital importante, los partidarios de buscar versiones alternativas a lo que solo la ciencia puede dar respuesta, se multiplican como hongos en un bosque sombrío en otoño. Ahora, a causa de la pandemia, día sí y día también las redes sociales se llenan de mensajes delirantes de gente negacionista del Covid19 a la vez que dicen que es un virus chino de laboratorio creado para exterminar a parte de la población y que no nos abracemos. Elevan la voz contra los gobiernos y aseguran que todo esto es una pantomima para inocularnos unos chips espías usando la excusa de vacunarnos contra el virus y así tenernos controlados mediante el 5G. Cualquier cosa sobre la que deliren en cuanto a la privacidad personal, ya ha sido violada con nuestro consentimiento desde hace años, pero ellos siguen en su movida mentalmente espectacular. Pero lo cierto es que toda la vida han existido conspiraciones y delirios que han servido para que unos iluminados estén entretenidos y el resto nos echemos unas risas, y que ahora se han quedado en un segundo plano, como por ejemplo:

Chemtrails: "Nos fumigan desde el cielo"

Algo se sigue hablando, pero ya no tanto. Esta gente que considera las estelas de los aviones comerciales como parte de un plan secreto que pretende modificar el clima, provocar enfermedades, envenenarnos, controlar la natalidad y directamente acabar con la humanidad, suelen ser quienes ahora se han pasado a la conspiración afín de moda: el terraplanismo. Ellos nunca tienen herramientas ni argumentos para defender sus posturas, pero la ciencia solo consigue demostrar lo contrario de todas las chifladuras que afirman. Algunas de estas personas fuman flores en la intimidad y podría casi asegurarse que padecen patologías psiquiátricas sin tratar.

Nieves Herrero es extraterrestre

En los años 90, la periodista Nieves Herrero fue víctima de una grave acusación sobre su persona: que no era humana, sino extraterrestre. Para su suerte, al ser el tema alienígena tan rico en bulos y pintorescas narrativas, que no se estanca con lo primero que se les viene a la cabeza, pronto cayó en el olvido. Quien lanzó el bulo fue un ufólogo canadiense que relacionó la fecha de nacimiento de Nieves con la fecha en la que un platillo volante supuestamente sobrevoló Madrid y dejó caer "algo", concluyendo que esa caída no identificada sería ella en sus primeros instantes de vida. Todo apunta a que en la actualidad, la popular periodista sigue siendo una persona humana.

Las caras de Bélmez

Quizás sea el mayor timo del fenómeno paranormal de España que más se ha dilatado en el tiempo; unas caras que aparecían y desaparecían en la casa de una señora y que no tenían mucha más explicación que la fenomenología de unos manchurrones de humedad, aunque se llegó a demostrar la aplicación de ciertas pinturas para alimentar el fraude y explotar económicamente esta ilusión óptica nacida a principios de los años 70, hasta que tiempo después de morir la dueña de la casa surgieron otros entretenimientos y dejaron este asunto que no había por dónde cogerlo, aparcado en el olvido de lo parapsiquiátrico. A pesar de todo, hay quien se lo sigue creyendo.

El Área 51 y los extraterrestres

El microchip de las vacunas tiene monopolizados los sesos de los conspiranoicos y ya casi ninguno se acuerda de los extraterrestres y el Área 51, la base militar ubicada en el desierto del estado de Nevada en EE.UU. Los amigos de la conspiración defienden que ahí aparcan naves alienígenas y seres venidos del espacio que colaboran con los humanos en el desarrollo de tecnología. Merece la pena recordar el asalto al Área 51 de hace unos meses promovido en Facebook en busca de vida alienígena con banderas, ropa alusiva a los extraterrestres y pancartas como "Salvemos a ET del Gobierno", que acabó en un estrepitoso fracaso. Son sus taras y sus costumbres, y a pesar de todo, hay que respetarlas.

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