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Cómo saber que tu pareja te está poniendo los cuernos

Becaria nos cuenta las señales en las que tenemos que fijarnos para saber si nos están poniendo los cuernos.

Pareja besándose

Pixabay Pareja besándose

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Con todos los problemas importantes que hay en la vida, los cuernos son una de las preocupaciones más ridículas de la existencia de muchas personas, y la que más parejas rompe. La infidelidad forma parte de nuestra cultura por más que nos hayan inculcado la monogamia y el sexo exclusivo con la pareja, porque la realidad es que estar en un prolongado periodo de tiempo con la misma persona y no tener contacto sexual más allá, no hay salud mental que lo mantenga. Vale que hay excepciones de gente conformista y compenetrada que asegura no necesitar nada más, pero la experiencia general habla por sí sola: "Pedro y María ya no están juntos porque él tuvo un lío con Carmencita". La sinceridad con nosotros mismos y los demás, nos ahorraría muchos disgustos y pérdidas de tiempo.

Si bien poner los cuernos está feo al tratarse de una mentira ante la incapacidad personal por aceptar vivir en un sistema de pareja insostenible, existen muchos tipos de cuernos. Por un lado están esos cuernos esporádicos que se pueden dar en un viaje, una noche de fiesta cualquiera o en una despedida de soltera, que te desahogas y aquí no ha pasado nada, y que es raro que te puedan pillar. Luego están esos cuernos continuados con una o varias personas y donde ya hay algo más que sexo y se empiezan a notar cosas. Los “monocuernos” son los más detectables y en esos me voy a centrar, por si le fuesen de utilidad a quien sospeche ser víctima de la lealtad de su pareja. Esto no es un juicio infalible y depende de muchos factores, porque jugar a adivinar cuernos sin haber una base sólida de sospecha, podría hacerte parecer una loca del coño o un loco de los huevos. Cautela con las cornamentas:

Uso misterioso del móvil

Pongamos que hablamos de Juan, un hombre a un móvil pegado. Todo empieza a oler raro cuando notas que cambia su forma de utilizarlo: al sentaros a comer lo coloca bocabajo, cuando le llega un mensaje lo consulta de modo que no puedas ver lo que sale en la pantalla, de repente se ha configurado la pantalla de bloqueo después de no haber usado pin en toda su vida, y ya no te enseña vídeos chorras como antes, no vaya a ser que de repente salga una notificación de su amante y se vea en un aprieto. Cuando canta a chamusquina, probablemente algo se esté quemando.

Exiliado en el lavabo

Ya sea en el bar o en casa, que tu pareja tome por rutina esconderse en el baño varias veces al día como si viviese con una enfermedad gastrointestinal crónica, ya es para sospechar. Sumado al punto anterior y con alta probabilidad de acierto, puede que Juan esté conquistando un nuevo espacio de intimidad para hablar con su nueva amiga sexual y/o sentimental sin interferencias con la excusa del afeitado, duchas y micciones interminables, aunque lo llames por si le ha pasado algo y curiosamente comunique, cuando antes no echaba más de cinco minutos entre mear, lavarse los dientes y pasarse el hilo dental.

Más frialdad o más cercanía de pega

Es extraño que si tu pareja tiene otras relaciones paralelas que van más allá de lo sexual, no te enteres. O puede que sí, depende. En algunos casos, se comportará con más frialdad y lejanía ante su inmadurez para decirte lo que hay, romper o replantear la relación y no que la rompas tú mismo cuando acabe con tu paciencia, o será mucho más detallista regalándote perfumes, corbatas, un juguete sexual, flores o cosas que no requieran esfuerzo ni tiempo, sino unos pocos euros, sin ser una limosna ni tampoco un derroche.

Excusas sociales que no cuelan

Que de repente empiecen a surgir cenas de trabajo, se alargue la jornada con algún inventario inesperado o cambies de turno en la empresa por hacer el favor a un compañero, no sé, Manuela, anótalo. La excusa de ir a comprar tabaco ya está muy vista, pero si la cambias por "ir al campo a recoger flores para hacer infusiones y establecer una conexión plena con la naturaleza" aunque tu pareja sea absolutamente contraria a la toxicidad de la fitoterapia, también es para apuntarlo en tu libreta de las sospechas.

Nuevos hábitos en el tratamiento de la ropa

Si ya no viste con los vaqueros y la camiseta zarrapastrosa de siempre, sino que ha comprado ropa nueva, y ya no en su mismo estilo, sino más bonita, favorecedora y elegante, y si al llegar a casa después de, supuestamente, salir de cena y copas con sus amistades, lo primero que hace es desvestirse y meterla toda en la lavadora en vez de tirarla encima de la silla o la bicicleta estática, puede que ese ceremonial no se deba exclusivamente a su cuidado personal, sino a que le canta a perfume y esencia personal de esa otra persona imaginaria que ya es como un fantasma onírico en tu alma.

Mucho ánimo y cuidado al salir por las puertas.

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