O al menos, intentarlo. Porque ni existe un manual universal ni ningún amarre mágico para acertar usando la boca en el sexo. Todo comienza por no meter el dedo en la llaga ni acercarle la boca de primeras, porque el cunnilingus como Dios manda (o debería, que de esto no he leído nada en la Biblia) parte de una estimulación mental y física en otras partes del cuerpo antes de ir al grano y provocar el más desagradable de los cortocircuitos. El sexo oral es mucho más global de lo que parece, y no todo corre a cuenta de quien lo hace. El proceso es muy sencillo, aunque haya quien quiera verlo como una avanzada formulación de física cuántica al alcance de unos pocos privilegiados para luego acabar llorando e insultando cuando leen reseñas positivas del Satisfyer. Si al principio no sale bien la maniobra, no hay nada mejor como seguir practicando hasta el éxito o el aburrimiento y darlo por perdido. Ánimo.

La importancia de la boca

Esto para quien recibe: un truco para evitar una mala comida de coño es que si esa persona susceptible de acabar entre tus piernas besa mal, si come la boca como si acabara de empastarse tres muelas, mejor da por abortado el experimento antes de terminar con más ganas de salir corriendo que de correrte. No siempre es mejor intentarlo que quedarse con la duda. Que bese bien no implica que vaya a ser un éxito oral con epicentro en el clítoris, pero ya has descartado lo que con toda certeza iba a ser un fracaso. Así besa; así de bien o mal come el coño.

Calentamiento global

Antes de arrimar la boca y mover la lengua por la zona vulvar, ten en cuenta que con la estimulación fuera de ella, ya hay mucho territorio conquistado. Y no tendría sentido decir que acaricies su ombligo, soples su cuello o le azotes el culo para calentar, que cada una es un mundo y ambos seréis mayorcitos para comentar gustos, probar e ir llevando las manos, la lengua y la fricción por donde más convenga. Si va bien, no habrá dudas. Si hay dudas de que vaya bien, entonces es que estará yendo como el culo (otra buena zona a estimular, por cierto).

En el meollo de la cuestión

Una vez en el ajo, no preguntes si "te está gustando". Si tienes dudas, date por respondido, y pregúntale qué le gusta más para mejorarlo sin que parezca una tutoría de Hacienda Pública en la facultad. Una vez con la certeza del calor, la humedad, la receptividad y el arrebato por profundizar, la lengua será bienvenida en un lamer de labios externos e internos, de abajo hacia arriba y a la inversa, con la introducción de los dedos, con humedad extra que haga del sexo oral un camino fluido desde el primer contacto hasta el clítoris, el órgano de la hecatombe del placer. Cada clítoris es un mundo y pide una estimulación diferente; hay quien con unos golpes ya toca las campanas del cielo y hay quien necesita una fricción intensa o hasta mordiscos. Para esto no hay manual que valga, solo una comunicación oral, escrita o por signos en condiciones. Hay señores con más años que el Amazonas que están descubriendo en 2020 el clítoris. Paciencia.

Inutilidades premium

Comer el coño como un bulldog bebiendo de un barreño de agua, morder el clítoris como si fuera una aceituna con una anchoa dentro o soplar como si te atacase un enjambre de avispas asiáticas, no son buenas ideas. Las mayores inutilidades se dan cuando un tipo se va contigo creyendo que va a triunfar con la técnica utilizada con su novia de los últimos cinco años, y lo único que provoca es dolor de cabeza por ir de listo sin saber que cada mujer, cada coño, cada clítoris, son un mundo mucho más desarrollado que la estructura de un fruto seco. El clítoris no es el botón de emergencia de un ascensor, de reclamar crédito a una máquina tragaperras ni del Apocalipsis final. Este proceder es un absoluto bajón genital y vital en general. Muchas veces, el sexo es mejor por lo que no haces y no te hacen, que por lo que experimentas. La cuestión es quejarse, pero con razón.

El clímax

Correrse es una reacción bastante clara que no necesita cuestionamiento, confirmación, ni explicación. Hacer buen sexo oral es cuestión de inteligencia sexual al alcance de cualquiera que se moleste un poco en usar la cabeza, el cuerpo entero, en emplear más de dos minutos, en observar, en explotar todos los sentidos. No hay una pócima mágica, libro, película porno ni artículo que te vaya explicando punto por punto lo que debes hacer como si fueras tonto. Superar esta fase es lo que te hará poco más especial que un Satisfyer. Eres como comes un coño.