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Catástrofes inesperadas en la primera cita

Becaria nos cuenta cuáles son las cosas más terribles que pueden suceder en una primera cita.

Nevada histórica en Madrid

Efe Nevada histórica en Madrid

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Llevamos una racha de vivir cosas que no se sufrían desde la época de nuestros tatarabuelos y bisabuelos, por lo que ya nada puede pillarnos por sorpresa. Primero la pandemia, y ahora un temporal de nieve que ha colapsado ciertos puntos de España y que nos ha pillado sin las herramientas necesarias, en chanclas y con el culo al aire. ¿Qué más tendrá reservado 2021 para deslumbrarnos? Siempre puede ser peor: que estas catástrofes que ¡casi! no se veían venir, nos pillen en una primera cita.

Confinados por la pandemia

Se han dado casos. Quedas con alguien de Tinder, con un contacto de Facebook o con algún tuitero para un encuentro sexual fugaz y si te he visto, no me acuerdo, y justo ese fin de semana de orden de encierro a uno le cae a quinientos kilómetros de casa y le toca quedarse con su citado hasta no se sabe cuándo. Si hay buena conexión, simpatía mutua, compatibilidad follando y sabe hacer paellas, bien, pero tampoco hay que fliparse soñando, porque la realidad es que acabar encerrada con un extraño durante más de dos meses, no deja de ser una catástrofe y una alteración para los biorritmos y estados emocionales. Ya costaría sobrellevarlo con un novio, no nos vamos a engañar. Aunque la mayor tragedia sería quedarte embarazada de ese extraño durante el confinamiento descontrolado por sufrir alguna incidencia tipo "goma rota".

Atrapados por un alud

A quién no le ha pasado tener una primera cita para practicar directamente alguna afición de exteriores compartida, como ir a jugar al tenis, a esquiar, a la playa, hacer snowboard o una ruta de montaña con nieve de metro y medio de altura. El roce puede hacer el cariño o desear no veros nunca más después de vivir un accidente natural como quedar atrapados por un alud de nieve de dos toneladas y seguir vivos para contarlo en un hilo de 30 tweets, cada uno por su lado. Estamos en 2021 y aún queda mucho invierno por delante.

Temporal de nieve con Filomena

Y, de repente y sin contar con ello, tú que eres más de pueblo que las bellotas y te has escapado al piso de Malasaña de un fulano que acabas de conocer por Twitter cambiando unos mensajes privados, cae la nevadona del siglo y te toca quedarte cuatro días aislada en casa de ese tipo, que resulta ser insolente, rezando a un santo imaginario para que deje de nevar y puedas volver a tu pueblo de Ávila. Para ti la nieve no es una sorpresa, pero ese colega temporal te hace pasar la vergüenza ajena de tu vida con sus esquíes, la tabla de snowboard y un trineo con bolsas de plástico por Gran Vía, la Castellana y el Templo de Debod. Y por si fuera poco, acabáis en los informativos de televisión porque tiene un amigo periodista y necesita “hacerle el favor”. Maldita suerte por un desahogo sexual de mala muerte.

Invasión alienígena

La punta del iceberg de las catástrofes en la primera cita sería ir en coche atravesando Castilla y León con esa primera cita de camino hacia ninguna parte, y que resulte ser una persona con algún tipo de avería mental que le haga creer que los colores del atardecer y la luna llena son un avistamiento OVNI a punto de secuestraros porque él ya vivió algo parecido hace quince años en un descampado de Badajoz y una humanoide blanca de grandes pechos lo ascendió a su nave, le hizo el amor y le tomó muestras de su semen para engendrar humanoides marcianohumanos en su planeta paralelo imaginario. Hay gente que parece normal y sufre este tipo de delirios, lo cual no deja de ser otra catástrofe de la naturaleza. Aún quedan once meses y medio para que finalice 2021, no descartes nada y mucha suerte.

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