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Beatriz Talegón y su defensa de la pseudociencia del agua azucarada

Beatriz Talegón la ha liado parda y no precisamente por una buena causa, sino haciendo apología del timo de la homeopatía. Todo lo carente de rigor científico está de moda y, lamentablemente, personas con gran altavoz en redes sociales como ella, no están haciendo ningún favor a la cultura social, sino todo lo contrario, alimentando las falsas creencias arrastradas del medievo que ponen en riesgo la salud de personas mal informadas y manipuladas que caen en las pseudoterapias.

@becaria_ | Madrid | 05/11/2018

Beatriz Talegon y la homeopatía
Beatriz Talegon y la homeopatía | EFE

Estos días atrás, Talegón venía a quejarse de que el Ministerio de Sanidad retirara miles de productos homeopáticos del mercado. Sumergida entre quejas, debates, hilos de Twitter, replies, mongoreplies, estudios de rigor inocuo realizados en el laboratorio de su cocina y sus opiniones personales sobre la homeopatía que "a ella le funciona". Unos días de catatónica duda hacia la ciencia.

 

A ver, amiga Beatriz: la homeopatía es agua con azúcar y ciencia, pero ciencia ficción. Sé que vives en una montaña rusa de opiniones contradictorias, pero para tu información, rigurosa es la ciencia y no la esencia de una cataplasma difusa, que aunque creas que cura, palía o alivia, la única valía demostrada es la de la medicina científicamente estudiada y probada en seres humanos, y tibia es la pseudociencia de agua azucarada, placebo de mentes confusas. Que la única medicina que cura es la empíricamente demostrada y médicamente administrada, y no el engañabobos de la homeopatía magufamente pautada.

Mira. Se cuenta que Fernando El Católico, murió por tomar un insecto machacado a modo de afrodisíaco porque supuestamente tenía efectos vigorizantes, como la Viagra. Y hace unos meses, murió una chica en Girona con cáncer de mama y metástasis hasta los huesos porque cambió los tratamientos de radioterapia, quimioterapia y cirugía por unos brebajes homeopáticos. ¿Qué diferencia hay entre ambos casos? La chica enferma de cáncer que se trató con homeopatía, murió en 2018; y Fernando El Católico, usuario de homeopatía sexual de guerrilla, quedó tieso cinco siglos antes. La fe en lo inútil es prácticamente la misma.

Diferentes épocas pero mismo procedimiento. Esto pasaba en la Edad Media, y aquí seguimos con la polémica en pleno siglo XXI. Por aquellos tiempos, si llegabas a los 35 años, te podías dar con un canto en los dientes, ¡eras lo más longevo del huerto! La homeopatía, en el mejor de los casos, es una estafa que te perfora la cartera y no debería estar permitida su venta. ¡Y menos en las farmacias!

Ni la homeopatía ni otras pseudoterapias alternativas curan, ni llevar una piedra en el bolso para la buena suerte va a revertir tus desgracias, ni alguien haciéndote “reiki” a 300 km va a solucionarte nada “pasándote energía con las manos”. Que si la homeopatía “te ha hecho efecto”, has sufrido una sobredosis de autosugestión o simplemente “te has curado sola” por tu propio sistema inmune y le has asignado los poderes a tu pócima mágica. Has dejado el dinero en unas píldoras para una avería de salud sin importancia que por los motivos que sean, se ha revertido sola.

Menos terapias falsas, menos bulos y más cultura y responsabilidad a la hora de darle a “enviar” en redes sociales a la magufada de moda sin fundamento.

Fin de la cita.

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