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@BECARIA_

Aparta, no quiero besarte

Becaria escribe explicando los motivos por los que no le gusta tener que dar dos besos para saludar.

Vacas besándose

Pixabay Vacas besándose

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¿Dos besos para saludarnos? No, gracias. Si algo bueno nos deja la pandemia es la abolición de la fatal costumbre de saludar a todo el mundo con dos besos, de que al presentarnos nos tengamos que dar dos besos, de que, aunque nos importemos un cuerno, parezca una falta de respeto que no nos digamos un "Hola, qué tal" con dos besos. Orgías de besos innecesarias en bodas, bautizos, comuniones y entierros. Ya está bien de esta infecta costumbre por convención social. Lástima que se deba a un virus y no hayamos decidido dejarla antes atrás.

El distanciamiento interpersonal "forzoso" nos ha venido de perlas, a mí por lo menos, para quitarme de encima situaciones incómodas en el trabajo, tanto besos como apretones de manos con comerciales, nuevos compañeros, las amistades del jefe y otros señores con corbata que siempre han tenido que dejar alguna marca de su ADN con actitud paternalista en la cara y en las manos, y como si fueras la chacha que va a servir los cafés en la "reunión de sabios" con el santo jefe. “Su cafetera automática al fondo a la derecha, gracias”, mi indicación favorita.

Y aunque parezca mentira, ha tenido que venir una pandemia para esquivar también el saludo con un beso en la mano a lo dandy style, señor y siervo y a la vez, de un colaborador de mi jefe perteneciente a una secta religiosa con mucho poder en nuestro país. Sí, ¡un beso en la mano! Como si estuviéramos en épocas pasadas que ya ni salen en los libros. Todo va de la mano, valga la redundancia. Ahora, este buen hombre, la mayor parte del tiempo teletrabaja porque tiene asma.

El exterminio del saludo físico por compromiso me ha dado una tranquilidad que no sabía que existía, una coraza de seguridad de un metro de distancia de vacío, un nuevo sabor a liberación y libertad. ¿Por qué eso de besar sin ganas? ¿Incluso a veces sintiendo repulsión, desprecio y asco? Tampoco he entendido nunca esa diferenciación de saludos tan machista dando besos entre mujeres y la mano entre hombres. ¿Es que besar merma la varonilidad? Además, como me comentaba un anciano de unos 40 años en Facebook hace un rato: "Los chicos (señores) solemos darnos la mano. Y la hiperhidrosis ajena da un asco que no veas".

Ya no tenemos que poner excusas para disfrutar de la distancia física con quienes nos provocan asco y del desapego interpersonal en general con quienes alimentan nuestro contenedor de la indiferencia social.

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