Mientras exploraban el monte submarino Davidson ubicado frente a la costa de California, los investigadores de la expedición Nautilus y el Santuario Marino Nacional de la Bahía de Monterey descubrieron algo fascinante y espeluznante.

Al encontrarse con la carcasa de una ballena muerta que había caído hasta el fondo del lecho marino, los exploradores notaron una masa de cefalópodos hambrientos, peces y otros habitantes de las profundidades marinas que devoraban la carne y la grasa restantes del esqueleto.

Se estima que tiene una longitud de cuatro a cinco metros, el equipo no estaba seguro de la especie de la ballena debido a lo poco que quedaba de la criatura, aunque probablemente se tratara una ballena Rorqual debido a la forma de la mandíbula y calavera.

Un representante de Ocean Explorer Trust dijo: "Esto parece ser una carcasa relativamente reciente con barbas, grasa y algunos órganos internos restantes".

“El sitio también exhibe una interesante etapa intermedia de sucesión ecológica, ya que tanto los grandes carroñeros como los más pequeños estaban todavía despojando el esqueleto de grasa, y los gusanos Osedax que comen huesos estaban comenzando a consumir grasas de los huesos", sentenció.

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