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INCREÍBLE

Este mapache lleva tres años visitando a las mujeres que le salvaron la vida

Nikki Robinson encontró al animal abandonado en una cuneta y tanto ella como su madre cuidaron de él hasta que sanó.

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Hace tres años, Nikki Robinson encontró a un bebé mapache abandonado en medio de la carretera. Tenía aproximadamente 4 meses de edad y estaba en peligro. Tal y como relató Nikki a Bored Panda, no estaba en buenas condiciones: “estaba deshidratado, hambriento y corría un grave peligro”. Así que lo recogió y lo llevó a casa, con el fin de poder llevarlo al día siguiente a un veterinario o a un santuario animal para que se hicieran cargo de él. Lamentablemente, la ayuda que recibía era escasa pues todos los centros estaban llenos, y siempre la misma respuesta: o sugerían sacrificarlo, o dejarlo en medio del bosque y que la naturaleza “siguiera su curso”.

Por fortuna ambas ya tenían experiencia en cuidado de mapaches, pues dos años atrás habían comenzado a acoger animales en su casa que precisaban de su ayuda. Así que lo acogieron y alimentaron hasta que se recuperó. “Dos años antes, mi madre había recogido otro mapache huérfano que se encontraba en una situación similar”, contó Nikki.

Al principio Linda dudó, pero inmediatamente se enamoró de él. Según contaba Nikki, “una vez que el mapache empieza a tomar el biberón y la mira a los ojos, mi madre se derrite y se convierte en su mamá”.

Lo llamaron Little Hands (en inglés, “manitas”) y cuidaron de él como si fuera de la familia. Como ambas viven en una casa con un gran terreno, en cuanto se recuperó podía moverse a sus anchas, pero sorprendentemente, nunca se fue del todo. Ambas se sorprendieron pues nunca se habían encontrado con un mapache tan cariñoso: “Siempre ha sido un mapache tranquillo y calmado, muy amoroso y compasivo incluso cuando era un bebé. Sin embargo sigue siendo salvaje, sabe buscarse la vida”.

Por las noches Linda dejaba un cuenco de comida fuera y se sentaba en el columpio del porche, esperando su llegada. Las visitas era un poco menos frecuentes cada vez, y siempre a la noche porque hacía más frío. A veces desaparecía durante un mes, pero luego volvía en una noche clara y, antes incluso de oler su comida, se acercaba a linda reclamando cariño.

Cada vez que volvía tanto Linda como su hija sentían una gran alegría, pues el mapache volvía buscando su atención. Y eso ocurrió durante tres años. Little Hands ha sido un mapache especial, pues el resto, cuando eran liberados, solamente volvían a por comida. A veces llevaban a sus bebés, pero desconfiaban y ya no dejaban que ni Linda ni Nikki se acercaran a ellos. “Supongo que para Little Hands este siempre será su hogar”, reflexiona Nikki. “Él sabe que puede venir aquí siempre a por comida, pero algunos animales, como él, quieren más que un estómago lleno. Comodidad y amor”.

Ambas mujeres llevan rescatados un total de 15 mapaches, a lo largo de 5 años. También han trabajado con otros animales, pero en menor medida. Sueñan con poder abrir un centro de recuperación de vida silvestre en un futuro, y para ello están tratando de obtener licencias para poder llevarlo a cabo en su propio hogar, y certificados de capacitación. Decidieron centrarse en los mapaches puesto que pocos refugios les prestan la atención necesaria y, tal y como afirma Nikki, “cada animal merece una oportunidad, ¿verdad?”.

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