La inglesa Gemma Copeland de 30 años fue a visitar la semana pasada junto a su familia el zoo de Viena, en Austria. Lo que nunca se llegó a esperar fue la reacción de una orangután al verla con su bebé de cuatro meses.

Sol, la primate, había perdido días antes a su cría, fallecida antes de nacer. Seguramente fue este suceso el que hizo que su corazón desfalleciera al ver al otro lado de la cristalera a Gemma, la británica, dando de amamantar a su bebé.

Gemma Copeland, durante su visita al zoo, decidió hacer un descanso en la zona de los primates para dar el pecho a su hijo. La imagen debió de ser enternecedora para la primate, que se acercó junto a la cristalera a observar a la pequeña familia durante media hora.

En Facebook, Gema ha decidido compartir un vídeo del bonito suceso junto con un cometario de lo que sintió al presenciar esa conexión tan grande con la hembra orangután. Dice así: "Me miró directamente a los ojos y luego levantó la mano como para tocar a mi hijo. Yo estaba asombrada de esta hermosa criatura. Estaba absolutamente atónita".

El vídeo, claramente, se ha hecho viral. Ya que no solo demuestra que los primates son animales con una gran capacidad de sentir como las personas, sino que muestra el gran dolor de una madre por la pérdida de su hijo y su enternecedora respuesta al ver el bebé de otra persona con vida.

Pese a la triste y sobrecogedora imagen, este vídeo pone sobre la mesa multitud de sentimientos más. Visualiza el vídeo y lo entenderás.

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