Asesinos, violadores, caníbales o torturadores. Las personas más desequilibradas del mundo, que se hicieron famosas por ello, mandaron al mundo mensajes que se convertirían en célebres. La mayor parte de ellas fueron pronunciadas justo antes de morir, a punto de ser ajusticiadas. Otras, por el contrario, no se sabe a ciencia cierta cómo surgieron, pues nunca fueron encontrados ni juzgados sus supuestos autores.

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