La crisis del coronavirus ha obligado a ciertos trabajos a adaptarse a la modalidad online y en consecuencia que muchos trabajadores cambien sus costumbres.

Al tener contacto solo a través del ordenador hace que se produzcan situaciones divertidas que serían impensables físicamente.

En este sentido las videoconferencias se han convertido en un nido de anécdotas a cada cual más surrealista.

Desde que el hijo de un padre entre en la habitación, alguien diga algo inapropiado con el micrófono encendido, que el fondo de tu imagen sea poco formal pero gracioso, etcétera…

Pincha en el vídeo para ver 8 videoconferencias que acabaron mal.

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