¿Noche mítica? Noche loca. Seguramente las mejores noches de tu vida hayan estado repletas de estos momentos. Y es que la vuelta a casa puede convertirse en un verdadero reto o más bien en un auténtico desastre. ¡Mira, mira! 1. Quedarse dormido con la ropa de fiesta puesta. A todos nos ha pasado, es un hecho. Llegar a casa y tirarnos a la cama en plancha cual piscina. Te dices a ti mismo…¡Solo un poquito! ¿Solo un poquito? Abres los ojos y ya son más de las tres de la tarde del día siguiente. 2. De repente, nos convertirnos en unos expertos de los fogones. ¿Pizza? ¿Macarrones? o tiras por lo fácil y cae… ¿un sándwich mixto? ¡Ay! ¡Cocinero, cocinero! 3. Es lo más normal chocarse con todo cuando sufres los efectos del alcohol mezclado con el cansancio. ¡Cuidado! Se convierte en la palabra favorita de tus amigos para dirigirse a ti. 4. ¿Qué pereza no? Esto lo entenderán muy bien las mujeres. Quitarse el maquillaje es un desafío al volver de fiesta. Al final se suele optar por una miradita al espejo y pfff…ya mañana si eso. 5. Cuando intentas llegar a casa sin hacer ruido para que nadie te escuche, te transformas en un acróbata profesional. Pasitos de tortuga hasta tu habitación, esquivar la mesita y cuando ya estas a punto de echarte en la cama…algo ¡PAMMM! al suelo… 6. Enviar mensajes no deseados vía Whatsapp. Al día siguiente revisas tus conversaciones y horrorizado te encuentras con una lista de personas no merecedoras ni de una palabra tuya. ¡Que marrón! Tu ex, la amiga que te quito a tu ex, el exnovio de tu amiga que te lo confesó, etc, etc. 7. El taxista se convierte sin comerlo ni beberlo en tu mejor amigo. Le cuentas tu vida y tus planes de tu futuro. Intenta no desvelar que ocultas un millón de euros en el armario, que sabe dónde vives… 8. Y para rematar… ¿Qué hay mejor que empalmar? Nada señores, nada. Ir al curro con cara de muerto, ojeras hasta los tobillos y el pelo oliendo a tabaco es la señal perfecta para saber que ha sido una NOCHE REALMENTE ÉPICA.