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Maldito DRS. Maldito DRS que ha impedido ver en Baréin, y después de mucho tiempo esperando, una batalla en pista entre Sebastian Vettel y Fernando Alonso. Pero no pudo ser, y no pudo ser porque falló el DRS del F138 y el asturiano no pudo hacer nada para evitar una fácil y cómoda victoria del de Red Bull sobre Sakhir en un podio que completaron Raikkonen y Grosjean.

Con lo bien que empezó la carrera. Con el gran comienzo de prueba que hubo en una pista de Sakhir en la que todas las miradas estaban puestas en que por fin se podría ver un duelo entre Vettel y Alonso sobre el asfalto. Y Vettel y Alonso respondieron a esas esperanzas con el apagado del semáforo adelantándose el uno al otro y pasando a Rosberg para ser primero y segundo en la que se creía que sería una gran batalla en Baréin.

Pero la batalla sobre Baréin terminó ahí. Terminó justo ahí. Y no fue porque Fernando flojeara, ni porque Sebastian apretara de inalcanzable forma. Sino porque el alerón trasero del F138 falló. Y con él falló un DRS que se abría pero que no se cerraba y que dejaba a Alonso sin un importante apoyo aerodinámico y con dos paradas en boxes. Un alerón trasero privó a Baréin de ver en su asfalto una de las luchas más esperadas de F1.

Remontada sin DRS
Aunque eso no evitó que sobre Sakhir se viera otra lucha. La lucha del hombre y de la máquina por la superación. Por evitar un cero en su casillero. La lucha de Alonso y de un F138 sin DRS y de un piloto que con un monoplaza lastrado, en pleno tráfico y habiendo hecho una parada más que el resto rodaba en los mismos tiempos que Sebastian Vettel... y haciendo de nuevo lo que para otros es imposible.

Porque sin poder usar todo el potencial del Ferrari fue capaz de avanzar hasta la octava posición sumando unos jugosos puntos y dejando de nuevo una multitud de adelantamientos a coches como los dos McLaren de Button y de Pérez. Pasándolos a la vieja usanza, siendo más rápido que ellos, frenando más tarde y dejando claro que qué buena y bonita habría sido esta carrera de haber podido luchar Alonso con Vettel.

Carrera 'made in Sebastian'
Un Vettel que se hizo sin ningún tipo de problema con la victoria. Un Vettel que, de nuevo, se encontró con una de esas carreras que tanto le gustan. Una carrera 'made in Sebastian'. Una carrera sin rivales en la que lo único que hay que hacer es rodar sin cometer fallos y evitar problemas en boxes. Y así durante más de 50 vueltas. Y es que sin Fernando apretando el de Red Bull parece no tener rival.

Tal era la superioridad del tricampeón en Sakhir que incluso haciendo sus paradas salía en la primera posición y ni veía a sus más inmediatos perseguidores por el retrovisor. Su única preocupación era Raikkonen, un Raikkonen al que todos esperaban y al que su estrategia no le dio para lograr la victoria pero sí para ser segundo y estar en el segundo escalón del podio en un doblete de Lotus en el cajón de Baréin.

McLaren 'pasa' de órdenes de equipo
Pero para doblete el de McLaren. Desde luego en la escudería británica no entienden de órdenes de equipos y sobre pista se pudo ver una espectacular batalla entre Pérez y Button que ha terminado con toques entre ambos y con Jenson con el miedo en el cuerpo de un posible pinchazo en su neumático... como el sufrido por Massa en hasta dos ocasiones en su goma trasera derecha por la única razón de porque sí.

Aquí termina pues el GP de Baréin, un Gran Premio en el que al final no pudo haber, por un DRS fallón, batalla entre Sebastian Vettel y Fernando Alonso. Un Gran Premio en el que el alemán abre brecha en el Mundial y en el que Raikkonen continúa con su particular racha de podios y de puntos consecutivos. La próxima parada será en Barcelona, una carrera en la que todo puede pasar y en la que todos llegarán con importantes mejoras.