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Se trata de tres animales muy distintos que han conseguido formar, entre los tres, un vínculo muy especial que les permite vivir en un estado de auténtica paz y armonía. 

Los tres animales fueron rescatados, hace 13 años, de un traficante de drogas de Atlanta que los tenía en su casa como si fueran mascotas exóticas. 

En este lugar, el tigre, el león y el oso han sido bautizados como Shere Khan, Leo y Baloo, respectivamente, donde son conocidos por todos. 

Cuando llegaron al Santuario, ambos estaban desnutridos, plagados de parásitos y aterrorizados. 

Quizá eso fue lo que les unió y desde entonces, han permanecido juntos. Después, fueron llevados al Santuario donde los tres se recuperaron y permanecieron juntos como si fueran hermanos. 

Una bonita historia que demuestra que la verdadera amistad no tiene límites.