La Ganadería que marca este último encierro es la de Victoriano del Río. Unos toros nobles, aunque como asegura del Val, por muy noble que sea, "el toro siempre es imprevisible", tanto en una plaza como en un encierro, aunque a priori, se trata de una ganadería "estrella".

En este último día, domingo, la afluencia de público es masiva. A pie de recorrido, el cambio de horario influye también en el cambio de público, parece que ahora el público es más familiar. Además de cambiar el tipo de personas, el cambio horario también ha hecho que los corredores que se atreven a participar sean más responsables y estén en buenas condiciones.

Uno de los momentos más tensos son los minutos previos al encierro por la intensa presión que lleva consigo el corredor que va a jugarse la vida delante del toro. "Es un momento complicado porque no sabes que va a pasar", explica el escritor.

En este último encierro ha habido varias caídas, pero ningún corredor ha sufrido por asta de toro o ha sido corneado.

En la despedida de los encierros, los corredores han podido disfrutar al máximo del recorrido gracias a la buena carrera que ha dado la Ganadería de Victoriano del Río.