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De las cosas más difíciles cuando se tiene un bebé es ser capaz de conciliar el sueño

A dormir pequeña a dormir

Quizá, de las cosas más difíciles cuando se tiene un bebé es ser capaz de conciliar el sueño. Cuando Anita nació, estuvimos los tres primeros meses sin apenas dormir porque tenía el cólico del lactante. Los médicos nos dijeron que una vez pasaran esos tres meses empezaríamos a descansar algo mejor, pero nada más lejos de la realidad, las noches seguían siendo terroríficas y nos despertábamos unas 8-10 veces en la noche porque la pequeña tenía: hambre, sed, pesadillas o simplemente ganas de marcha.

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Estuve con la lactancia materna 9 meses, así que, entendía y estaba mentalizada a que Ana se despertase en la noche. Una vez dejé de darle el pecho, pensé que las noches serían algo mejores y nuestra chiquitina aguantaría casi del tirón después de cenar y tomarse su biberón con cereales, pero una vez más estaba equivocada.

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Las noches en vela y el cansancio acumulado tanto en Ana como en nosotros, sus padres, era evidente. Probé a dormir con ella pero el resultado también fue desastroso. Las primeras horas dormíamos felices, era un momento muy tierno y especial, pero conforme pasaba la noche empezaban los continuos tirones de pelo porque Anita se relaja tirándome tirones del pelo y los llantos.

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Finalmente, vimos que la mejor opción era sacarla del cuarto y enseñarle a dormir en su camita. Sí, ENSEÑARLE A DORMIR, porque mi niña no había aprendido bien ese hábito, y tenía que acostumbrarla a coger el sueño por sí misma y aprender a dormir del tirón.

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¿Cómo lo hice? Acostándola en su habitación junto a sus muñecos y chupetes, y explicándole de manera muy cariñosa y breve que a partir de ese día dormiría allí, junto a sus muñecos favoritos Mú, Pepe, Mimi, Minnie y Lola. Después de explicarle y enseñarle su nueva camita, salí de la habitación y cómo os podéis imaginar se puso a llorar. Al minuto, volví a entrar y le explique de nuevo pero más brevemente lo mismo que antes y me fui de nuevo. La respuesta de la pequeña fue la misma, llorar. Esta segunda vez no entraría al minuto sino a los 3 minutos y haría lo mismo sucesivamente. Después de entrar unos 15 veces cada 3 minutos Ana se durmió y comprendió que mamá estaba allí, que no la había abandonado, que jamás lo haría, pero que no la iba a coger y que ese era su cuarto y su cama para dormir y descansar. En unos días ella pedía "mimir", cuando le entraba el sueño para llevarla a su cuarto.

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Ahora que Anita ha empezado la guardería al incorporarme a trabajar, se pone malita de vez en cuando y vuelve a la cama de los papis para tenerla controlada. Como es lógico, después de dos días se acostumbra de nuevo, pero una vez que ya no pasa noches con fiebre, volvemos a llevarla a su cuarto de la misma manera. En estas ocasiones con un par de veces que hemos entrado papi o mami a decirle que era la hora de dormir, ha sido suficiente.

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Muchas ya sabréis de que método estoy hablando, para otras será algo completamente nuevo. Aquellas que estáis pasando unas noches horribles cómo las que nosotros pasábamos, os recomiendo que os leáis el libro "duérmete niño" y juzguéis por vosotras mismas el resultado. En mi caso, ESPECTACULAR .

Gracias y espero que os ayude!

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Hasta la semana que viene!. Prometo que esta vez si que si, lo dedicaremos a la decoración de navidad!

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