Blake Lively tuvo a su segunda hija con el actor Ryan Reynolds en septiembre de 2016 y, como cualquier otra mujer embarazada, cogió algunos kilos durante el proceso. De hecho, según ha confesado ella misma, han sido exactamente 27 kilos. Sin embargo, lejos de darse por vencida ha conseguido recuperar su figura al completo.

Blake es un claro ejemplo de que con trabajo y constancia se puede estar en forma sin importar cuanto peso se haya cogido. Pero lo sorprendente de su recuperación es que no ha sido milagrosamente rápida. Es propio de las celebrities que tres meses después de dar a luz tengan el mismo cuerpo que antes del embarazo y muchas nos preguntamos cómo lo hacen.

Sin embargo, a la actriz le ha costado 14 meses de duro entrenamiento físico. Una recuperación progresiva y natural que es completamente factible con ejercicio y una buena alimentación. Aunque el mérito no es sólo suyo. El otro responsable es su entrenador personal, Don Saladino, en quien también confió para recuperarse de su primer embarazo. Así ha querido agradecerle Blake los resultados conseguidos.

“No puedes tratar de perder los 27 kilos que aumentaste durante el embarazo simplemente mirando a Instagram y preguntándote por qué no tienes el aspecto de todas esas modelos en bikini. Gracias @donsaladino por hacer que mi trasero recupere su forma. 10 meses de ganar peso, 14 para perderlo. Muy orgullosa”, escribía la actriz junto a una fotografía que ha publicado en su perfil de Instagram en la que sale junto a su entrenador.