La cuestión es la siguiente. ¿Andaba Geri Halliwell con este modelito por su casa o se lo puso para salir a jugar con los perritos? Fuera cual fuera la intención, el caso es que no estuvo acertada. Al menos, claro, que quisiera dejar clara una cosa: que sus braguitas y su vestuario, ¡iban a juego!

Con este vestido tipo 'te lo vemos todo', nos planteamos varias cuestiones. Primero: Geri, ese no es un modelito cómodo para estar 'espatarrada' por casa. Segundo: si sales a la calle y quieres jugar con unos perritos, tampoco es el vestido más apropiado. Tercero: si el viento se vuelve en tu contra y no para de alzarte la falda como un niño travieso, está claro, ¡quítate ya ese mini!

Ay, si es que haber sido una Spice Girl deja su huella. Y ella, que todavía sigue creyendo que puede vestir como entonces, se coloca cualquier trapillo sin querer darse cuenta que ya no es una jovenzuela. Porque a ver, una puede ser muy moderna y llevar un vestido rosa mínimo y unas braguitas acompañando el conjunto. Pero chica, que ni eres una animadora del insti ni estamos en un patio de colegio. ¿Qué estarían pensado tus acompañantes hartitas de verte una y otra vez las braguillas?

Y si sopla el viento, ¡pon cuidado! No te empeñes en llevarle la contraria porque él seguirá haciendo de las suyas. Quizás, por un momento, la Halliwell se estaba sintiendo como Marilyn Monroe en la mítica escena de 'Con faldas y a lo loco'. ¿O es que le estaba molando este jueguecito de enseñar el 'cucu'?