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POSA HECHA TODA UNA SEX SYMBOL PARA LA REVISTA ESQUIRE

Una devota Megan Fox echa 'pestes' de la fama en su shooting más sensual

Desde que se convirtiera en una de las ‘sex symbol’ más aclamadas de Hollywood, no todo ha sido un camino de rosas para Megan Fox. Así lo cuenta en una entrevista de lo más sincera para la revista ‘Esquire’ a la vez que presume de una envidiable figura cuatro meses después de haber dado a luz a su primer hijo.

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Es una de las mujeres más envidiadas, pero Megan Fox no tiene todo lo querría. La actriz ha protagonizado un reportaje para el próximo número de la revista ‘Esquire’ en la que asegura que la fama no se lo ha dado todo, sino lo contrario. "Todos piensan que deberíamos callarnos la puta boca y dejar de quejarnos porque vivimos en una casa grande y conducimos un Bentley, así que nuestra vida debe ser fantástica. Lo que no entienden es que la fama es como el acoso de tus compañeros en el instituto, pero a escala global", cuenta Megan.

Un sentimiento provocado por la imagen de ‘sex symbol’ que consiguió tras su papel en ‘Transformers’ y que más que un beneficio le ha provocado una auténtica carga en su vida. "Me tuve que comer todas las otras partes de mi personalidad, y no por mí sino por cómo me vio la gente, porque no había nada más que ver y saber. Eso me devaluó, porque no era nada, solo una imagen, una foto, una pose".

Sin embargo, a pesar de no haber conseguido el éxito profesional como a ella le hubiera gustado, la actriz sí puede presumir de triunfar en su vida personal. Y es que su matrimonio con el también actor Brian Austin Green va viento en popa y junto a él ha podido cumplir su sueño de convertirse en madre del pequeño Noé hace ahora cuatro meses.

Tiempo en el que Megan ha recuperado 100% la figura y de la que presume en este shooting tan sensual en ropa íntima en el que además confiesa ser una devota de la religión católica. “He visto cosas mágicas, cosas locas que suceden. He visto a gente ser sanada. Incluso ahora, en la iglesia a la que acudo, durante la alabanza y adoración sentí que estaba quizás a punto de hablar en lenguas, y tuve que cortar porque no saben lo que la iglesia haría si empiezo a gritar en lengua”.

Sin duda, una mujer llena de sorpresas y con ganas de disfrutar de la vida. Eso sí, tratando de cambiar una imagen que, tal y como cuenta, tantos disgustos le ha dado.

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