Meghan Markle y el príncipe Harry han enfadado, y mucho, a la reina Isabel II. Al parecer la decisión que han tomado de retirarse de la Familia Real Británica no contaba con su beneplácito, tal y como dejó entrever la monarca en su comunicado después del anuncio de los Duques de Sussex en el que dejaban claro que su decisión era firme.

"Entendemos su deseo de llevar su propio camino, pero esos asuntos son complicados, por lo que llevarán su tiempo. Las conversaciones con los Duques de Sussex están en una fase temprana", aseguraba la reina madre.

"Todos los miembros de la familia real están muy enfadados por cómo han gestionado esto sin pensar en la institución. La Reina está profundamente molesta y el Príncipe de Gales y el Duque de Cambridge están completamente furiosos porque piensan que lo hicieron sin pensar en nadie más que en ellos mismos", ha asegurado una fuente al The Sun.

Pese a esa independencia de la Casa Real Británica que quieren llevar a cabo, pretenden mantener su casa de Frogmore Cottage, cuya reforma costó más de 2 millones y medio a los fondos públicos y generó una enorme controversia en la opinión pública, además de mantener su equipo de seguridad, formado por unos seis guardaespaldas que cuestan unos 600.000 euros al año al contribuyente.

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