Meghan Markle y el príncipe Harry están cumpliendo con el trato al que llegaron con la reina Isabel II cuando decidieron desligarse de la Casa Real Británica y comenzar una nueva vida lejos de la corona inglesa.

Pero la reina les impuso ciertas condiciones, como por ejemplo que no podrían usar la palabra 'royal' con fines comerciales, o que tendrían que pagar lo que había costado a los ingleses la reforma de su casa, Frogmore Cottage.

La cifra se elevaba a unos 2,6 millones de euros, una deuda por la que están pagando más de 20.000 euros al mes, según ha informado el Daily Mail, por lo que tardarían unos diez años en saldarla.

Aunque están pagando por el inmueble, lo cierto es que la vivienda está prácticamente vacía desde que se fueron, y solo se ve por allí al personal que se encarga de su mantenimiento.

Ahora la pareja vive en una mansión en Los Ángeles que pertenece al magnate de Hollywood Tyler Perry y que cuenta con ocho dormitorios, doce cuartos de baño, piscina y unas impresionantes vistas a la ciudad. Además Meghan y Harry han levantado vallas alrededor con el deseo de cumplir con los planes de mantener su ansiada privacidad.

Seguro que te interesa...

Los consejos de Adele a Meghan Markle y el príncipe Harry tras mudarse a Los Ángeles