Los Duques de Sussex han acudido al concierto benéfico anual Royal Variety Performance, un espectáculo para ayudar a artistas de Gran Bretaña que requieren asistencia debido a su edad, salud u otra situación complicada. Minutos antes de que empezara el espectáculo, el príncipe Harry y Meghan Markle llegaban al teatro, dejando la instantánea más buscada de la velada y una elección estilística inesperada. Fuentes anónimas aseguran que la propia institución le ha pedido que tome ejemplo de su cuñada, Kate Middleton, y comience a vestir como una princesa y no como una estrella de Hollywood. Además, confirman que la buena sintonía que exhiben la reina Isabel II y Meghan en público no existe en privado debido al estilo Costa Oeste que tiene la duquesa de hacer las cosas.

El estilismo de Meghan soprendió en Londres con un look de dos piezas en blanco y negro de la firma Sfiyaa formado por un cuerpo bordado con lentejuelas y una falda de cola. Para acentuar su embarazo, una cinta de raso rodeaba su figura bajo el pecho creando una falsa imagen de estilo imperio. Lo acompañó de unos discretos pendientes de diamantes y un bolso negro. Pero Meghan no acertó con este look y en vez de espantar las críticas, las atrajo, ya que el resultado no parece el más deseado ni adecuado para ella.