Meghan Markle y Kate Middleton se convirtieron en las protagonistas de la tradicional misa de Navidad a la que cada año asiste la Familia Real Británica en la capilla de Sandringham.

Este fue el momento en el que las cuñadas protagonizaron la reconciliación pública más esperada de todos los tiempos. Sonrientes, cómplices y como si nada hubiera pasado entre ellas, la mujer del príncipe Guillermo y la del príncipe Harry se mostraron como las mejores amigas del mundo.

Para la ocasión Kate optó por un diseño en granate con tocado a juego, mientras Meghan optó por el negro con un look en el que, una vez más, presumió de embarazo.