El príncipe Harry condujo un jaguar descapotable, acompañado de su esposa, la estadounidense Meghan Markle, en el que emprendieron camino a la segunda recepción de la jornada, donde disfrutaron con familiares y amigos íntimos.

Tras el convite oficial, ofrecido por la abuela del novio, la reina Isabel II de Inglaterra, en el salón de San Jorge, en el castillo de Windsor, con la asistencia de 600 invitados, los novios partieron rumbo a la Frogmore House, una casa de campo adyacente al castillo de Windsor.

Allí el príncipe Carlos, heredero al trono británico, ofreció, para celebrar la boda del menor de sus hijos, de 33 años, y la exactriz, de 36, una segunda recepción para 200 familiares y amigos íntimos de la pareja. El coche que condujo el benjamín de la fallecida Diana de Gales era un Jaguar del año 1968 de color plateado y reconvertido en coche eléctrico.

Meghan Markle se quitó el traje de novia de la diseñadora británica Clare Waight Keller, directora artística de la marca de moda francesa Givenchy, para enfundarse en otro, del mismo blanco inmaculado de otra diseñado británica, Stella McCartney, según informó el palacio de Kensington.

Un diseño hecho a medida con cuello halter en color blanco y hecho de crepé de seda, a juego con unos zapatos de Aquazzura de satén con las suelas pintadas de azul bebé. Este es uno de los detalles en azul, que toda novia debe llevar en su boda. Pero hay otro que te va a emocionar.

Y es que, Meghan lució en ese momento uno de los anillos más icónicos de Diana de Gales, un aguamarina que Lady Di compró en agosto de 1996 y representa su último año de vida.

Por su parte, el príncipe Harry, a quien hoy su abuela, la soberana británica, concedió el ducado de Sussex, se quitó el uniforme de mayor del regimiento de caballería "Blues & Royals" de la Guardia Real que lució para la ceremonia y se puso un esmoquin negro con pajarita.

El príncipe Harry y Meghan Markle se cambian de traje | Reuters