Meghan Markle y el príncipe Harry anunciaban hace unos días su firme decisión de separarse de la familia real británica para iniciar sus propias vidas. Algo que ha hecho tambalearse los cimientos de la monarquía inglesa pero que aunque en un principio no hiciera gracia a muchos, en especial a la reina Isabel II y al príncipe Guillermo, ahora parece que entre todos han llegado a un acuerdo y la transición de esta situación se irá llevando poco a poco.

Y es que si algo tiene claro Meghan es que no piensa volver a Inglaterra. Tan sólo dos días después del anuncio, se marchaba a Canadá para estar junto a su hijo Archie, y al parecer allí piensa quedarse junto a su madre, Doria, quien está muy preocupada por ella.

Y es que Meghan no se encuentra bien, sufre ataques de ansiedad. Ya lo dejó caer durante su documental producido por ITV a finales de 2019: "No mucha gente ha preguntado si estoy bien… Es algo muy real que pasa detrás de escena. Mira, cualquier mujer, especialmente cuando está embarazada, es realmente vulnerable y eso fue realmente desafiante y luego cuando tienes a un recién nacido, ya sabes…".

Según revela una amiga de Markle: "No quiere criar a Archie allí y no quiere arrastrarse de un lado a otro. Hará visitas prolongadas pero eso es todo. Están buscando una residencia permanente en Canadá. Dijo que quiere una casa de campo en Whistler a las afueras de Vancouver y una casa en Toronto".

Además, en Canadá tendría solucionado el problema de cómo financiarían su seguridad, ya que según ha declarado el presidente del país, Justin Trudeau, serían las arcas canadienses las que se ocuparían de ello por ser miembros de la Commonweath británica.

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