Meghan Markle se ha visto envuelta en una polémica con sus fans tras su reaparición pública en el torneo de Wimbledon el pasado 4 de julio, al que acudió para apoyar a su amiga Serena Williams.

Pero la visita de la duquesa de Sussex ha generado repercusión, y es que Meghan prohibió que el público le hiciera fotos con sus móviles personales. Pues dicho y hecho, los guardaespaldas de la esposa del príncipe Harry no permitieron que nadie que estuviera cerca de Markle hiciera ninguna foto para evitar posibles flashes a ella.

Los espectadores que vieron esa situación no tardaron en quejarse y en calificar a la duquesa como obsesiva del control, además de contar sus propios casos, como por ejemplo, cuando un asistente estaba tomándose un selfie, e inmediatamente un guardaespaldas le prohibió hacerse la fotografía pues estaba muy cerca de ella.

Así lo corrobora la periodista en el Daily Telegraph, Sally Jones, que estuvo presente en el torneo e intentó sacar una fotografía a la tenista cuando un guardaespaldas le exigió que guardara el móvil porque la duquesa estaba de visita de 'carácter privado', no institucional.

"Le dije que no tenia ninguna intención de sacar fotos a Meghan, y que en caso de que lo hubiera hecho, como mucho hubiera tenido una imagen borrosa de su oreja derecha", comenta en su artículo. Además mostró su descontento ante esta práctica, "Harry y Meghan se muestran más como celebridades que como miembros de la realeza que tienen que realizar sus deberes".

Pero esto de prohibir las fotos al público es habitual entre los miembros de la realeza para permitir que disfruten de un evento sin ser flasheados constantemente. Algo que también ocurre en España, pues los guardaespaldas de Letizia alguna vez han obligado a no tomar fotos a la reina, aunque no es tan criticado como en Inglaterra.

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