Felipe Juan Froilán es el centro de todas las miradas en la Casa Real. El nieto mayor de los Reyes se ha ganado la fama de adolescente rebelde tras los últimos altercados sucedidos en Palma de Mallorca.

Durante un posado familiar en el club náutico de Mallorca, Froilán sacaba su lado más indisciplinado a relucir. Mientras los fotógrafos captaban la estampa familiar y todos sonreían sin cesar, el hijo mayor de la Infanta Elena les dedicaba las siguientes palabras a los medios: "¿Cuántas fotos lleváis ya?", en un tono de lo más burlón y algo maleducado.

Pero esto no es todo. Un cabezazo y una amenaza con un palo de pincho moruno ha sido la última batallita de Froilán durante una merienda, la víctima ha sido su primo Pablo, hijo de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín. Al parecer, el altercado no llegó a tragedia y todo quedó en un impulso, pero si hay algo que preocupa continuamente a la Reina es la actitud déspota y rebelde del quinceañero.

No nos olvidamos del altercado que le llevó al hospital hace un año tras juguetear con una escopeta de perdigones, ni tampoco de su mala actitud durante la boda de los Príncipes de Asturias, donde el pequeño quiso quitarle protagonismo a Doña Letizia y al Príncipe Felipe propinando alguna que otra patada a sus primos durante la ceremonia.

La Infanta Elena parece que tampoco se siente orgullosa de la actitud déspota y grosera su hijo mayor. Prueba de ello, la colleja que le atribuye tras sus malas palabras a los fotógrafos en Mallorca. Después de las últimas disputas, ¿cuál será el castigo real para Froilán?, ¿estarán pensado en mandarle a un internado para mejorar su conducta? ¡Esperamos que el rebelde travieso aprenda la lección!