Ser princesa cuando solo era una niña es en muchas ocasiones más difícil de lo que parece pues desde tu más tierna infancia tienes una serie de obligaciones que cumplir y que pueden resultar muy cansadas de realizar para alguien tan pequeño.

Pero hay ocasiones en las que el ser niño está por encima del cargo real que ostentas como acaba de demostrar la heredara al trono de Suecia, la princesa Estelle.

Y es que la niña acudió junto a su padre, Daniel Westling, a un partido de balonmano donde se enfrentaba Suecia contra España, un evento deportivo que a la princesa no le resultó tan emocionante como al resto de asistentes y no pudo resistir quedarse dormida sobre el regazo de su padre mientras se disputaba el encuentro.

Tras esta entrañable imagen que nos dejó, Estelle se despertó y acudió junto a su padre y el primer ministro Stefan Löfven a felicitar al equipo vencedor.