Están llamados a declarar todas las partes implicadas, es decir, Alberto II, Delphine Boël y su padre legal, Jaques Boël.

No obstante, según los medios belgas, es posible que Alberto II presente una "excusa legal" para no presentarse en la audiencia, lo que de todas formas no implicaría la suspensión del procedimiento.

Alberto II nunca ha reconocido la paternidad de Boël, nacida en 1968 y supuestamente fruto de una relación del rey con la baronesa Sybille Selys de Longchamps.

Su existencia salió a la luz en 1999 como consecuencia de la publicación de una biografía no autorizada de la reina Paola.

Cuando la baronesa rompió el silencio, detalló la relación que mantuvo durante años con el rey, asegurando que Alberto y la reina Paola estuvieron en dos ocasiones al borde del divorcio, en 1969 y 1976, y además difundió fotografías de una joven Delphine junto al entonces monarca.

Alberto II reconoció en una entrevista concedida a la cadena de televisión RTL en junio de 2014, apenas unos meses de que estallara el caso, que su matrimonio con Paola pasó por momentos difíciles.

La demandante siempre ha declarado sentirse "en un muro de incomprensión", por su condición de "hija oculta" de la monarquía.

Su abogado, Marc Uyttendaele, defiende que Boël "continuará el procedimiento" y que su clienta observa que "la búsqueda de la paternidad no está sometida a ninguna otra condición aparte de la prueba de la existencia de un lazo biológico entre una hija y su padre".