Quien acudiera anoche al Palacio de los Deportes de Madrid sabía que el espectáculo estaba servido: sobre el escenario se alzaba cuál diva una grandiosa Miley Cyrus que estaba dispuesta a seguir con la estela de hacer de las suyas.

Y lo cierto es que no paró: desde que abrió el show con ?SMS? hasta que lo cerró con ?Party in the USA?, Miley lo dio todo para unos fans completamente entregados a su ídola que hasta les refrescó escupiéndoles agua, y sus ?smilers? españoles? ¡Encantadísimas!

La locura se desató cuando apareció la lengua-tobogán por la que desciende Cyrus al escenario. A partir de ahí todo es una fiesta que, a ratos, se convierte en una orgía: peluches bailongos, coche dorado, camastro inundado de gente, ?twerking?, perrito caliente gigante, al igual que su fallecido perro Floyd de enormes dimensiones, fueron los grandes protagonistas de la noche.

Lo mejor, sus ?exprés? cambios de vestuario: tan pronto desaparecía por un ?hueco? del escenario que la ?engullía?, que aparecía por otro lado con nuevo body y complementos a juego. Del amarillo al rojo, pasando por billetes de dólares y brillantes relucientes por doquier, ella sabía sacarles partido tirando de aquí y de allá y, sobre todo, de hacia arriba para marcar sus partes íntimas.

Un concierto lleno de espectacularidad en el que sus ?smilers? no pararon de lanzarle mil y una cosas que ella no dudó en colocarse, ya fuera un gorro con rastas, que unas gafas o un abanico. Todo lo recogía: hasta los tangas y sujetadores que le lanzaban y hacía girar en su dedo índice.

El momento tierno lo puso con ?Adore you?, invitando al público a que cuando las cámaras les enfocasen se besaran como si no hubiera mañana. Pero lo que no pasó desapercibido fue su torrente de voz que, aunque no lo parezca porque es más conocida por sus escándalos y polémica, lo tiene.