'Reina del pop' es el sobrenombre que, no sin esfuerzo, se ha ganado Madonna después de más de tres décadas de sacrificada y exitosa carrera musical. Sus espectaculares shows se han convertido en el motivo de que la cantante sea admirada por millones de seguidores alrededor de todo el globo, motivo por el que la estadounidense cuida cada detalle de las exhibiciones con una atención que en ocasiones roza lo obsesivo.

Su última excentricidad ha sido obligar a uno de los miembros del cuerpo de baile a besarle los pies después de llegar tarde a un ensayo. "El bailarín llegó tan sólo unos minutos tarde y no paraba de disculparse como un loco", ha confesado otro de sus empleados al New York Daily.

Esa no es la única rareza de la que la diva ha hecho gala durante la preparación de la gira Rebel Heart. "(La gente del estudio) Sabe que está a punto de llegar porque les avisan por radio con antelación. Lo primero que hacen los organizadores es tirar a la basura todas las botellas de agua, porque no soporta ver botellas medio vacías. Después apagan las luces y encienden velas porque a ella le gusta que la habitación tenga un aspecto y un olor determinados", ha comentado la misma fuente sobre las manías de Madonna a la hora de ensayar.

Además, ha comentado que con los años la obsesión con la perfección de la cantante ha llegado a niveles preocupantes, ya que en ocasiones han hecho peligrar la salud de sus empleados: "En una ocasión una de sus bailarinas se rompió el brazo durante los ensayos, y en lugar de mostrar preocupación, Madonna tuvo un ataque de ira".