Quién no se ha enamorado de alguna de sus canciones, de esas baladas que te ponen el vello de punta. Lo de Luis Miguel es romanticismo puro y representa a la perfección al galán latino. Siempre tan trajeado, tan repeinado, tan bronceado... Pero, ¿qué le ha pasado?

Ha sido ver estas imágenes y nos hemos quedado traspuestos. ¿Se ha tragado a Naranjito? ¿O Naranjito se lo ha comido a él? ¿Qué significa ese color de piel? ¿Y ese botón reventón de la chaqueta? ¿Donde está nuestro Luismi y qué habéis hecho con él?

Ese color de piel nos da así como que repelús. Una de dos: o se pasaron con el maquillaje o con el autobronceador, pero el pobre, a lo largo del concierto que estaba dando en Miami, se quedó hecho un cristo. Quizás fuera tanto meneo y el sudor el que le jugaran la mala pasada, pero ese tono naranja fosforecente..., ¡no tiene nombre!

Pero ahí no queda la cosa. Su recior corporal también ha aumentado: ese botón a punto de saltar de la chaqueta le delata. Lo sentimos Luismi, pero no hay quién te reconozca. ¡Quién te ha visto y quién te ve!