Lady Gaga estaba dándolo todo encima del escenario cuando cogió una toalla para secarse el sudor y demás fluidos del cuerpo. Una vez que acabó de limpiarse, lanzó el trapo hacia su público que gritaba enardecido por su ídola.

Pero la toalla en cuestión calló en manos de dos de sus seguidores que estaban dispuestos a lo que fuera con tal de llevársela. Hasta tal punto llegó la disputa, que la cantante se vio obligada a parar el concierto y poner orden entre sus fans.

Les dijo que si se iban a pelear que entonces no se podían quedar con la toalla, y añadió: “No os preocupéis, todavía os quiero”.