Fergie ha confesado que cuando formaba parte del grupo ‘Wild Orchid’, en la década del 2000, consumía cristales de metanfetamina. Esto le producía “psicosis inducida químicamente y demencia. Estaba alucinando diariamente.

“Tardé un año en quitarme esa droga para que los químicos en mi cerebro se calmaran y yo dejara de ver cosas. Simplemente dejé de estar sentada viendo una abeja o conejito al azar”, afirmaba Fergie.

Y es que para la artista, la CIA, el FBI y un equipo de SWAT le estaban siguiendo. De ahí que buscase refugio en una iglesia: “Intentaron echarme porque me estaba moviendo por los pasillos como una loca. Pensé que había una cámara de infrarrojos en la iglesia tratando de verificar mi cuerpo”.

Ahora Fergie se muestra encantada de haber dejado aquel episodio de su vida atrás: “Es tan increíble, lo sé. Creo que debo tener ángeles de la guarda”.