Cualquiera que conozca la trayectoria de Britney Spears en la ciudad de Las Vegas podría decir que la cantante está gafada. Tras la aparatosa caída que sufrió hace unos meses sobre el escenario, la artista ha vuelto a convertirse en víctima de la mala suerte en la ciudad del pecado.

Esta vez ha sido la cremallera del provocativo bodysuit que lucía la que le ha jugado una mala pasada, que se bajó completamente durante uno de los números más esperados de la actuación del pasado sábado.

A pesar de sus intentos y de la insistencia de los bailarines, no hubo forma de que la cremallera volviese a su posición inicial, motivo por el que Britney decidió seguir con la actuación presumiendo de espalda y fingiendo que nada pasaba, sin dejar de bailar y moverse en ningún momento.

Con este show y su renovada actitud, Spears ha demostrado que ha vuelto a los escenarios con más fuerza que nunca y para quedarse.