Los excesos fueron una constante en la vida de Amy Winehouse y, como no podía ser de otra manera, también la causa de su muerte. La cantante británica perdió la vida hace hoy, 23 de julio, cuatro años, dejando un gran vacío en la industria de la música y en la vida de sus seguidores.

La tragedia se produjo como consecuencia de una intoxicación etílica que, combinada con el consumo de drogas, tuvo un desenlace fatal para la artista. A pesar de que acudió a centros de rehabilitación en numerosas ocasiones, Amy nunca llegó a recuperarse de sus públicamente reconocidas adicciones.

Una de sus canciones más populares, 'Rehab', habla precisamente sobre esta parte oscura de su vida, faceta que levantó numerosas críticas. Y es que Winehouse hizo de su actitud respecto a las sustancias todo un estilo de vida que paseaba por los escenarios donde, a pesar de presentarse ebria en ocasiones o con una copa de vino en otras, conseguía hipnotizar al público con su penetrante voz.

"Cuando veíamos los vídeos de Amy Winehouse tambaleándose y que nos hacían gracia, sabíamos lo que iba a pasar. Y seguíamos riéndonos. Todos fuimos cómplices de lo que pasó", comentó Asif Kapadia, director del documental sobre la vida de la cantante, tras el estreno.

A lo largo de su breve pero intensa carrera, la cantante se convirtió en la ganadora más joven, con tan solo 24 años, de seis Grammys, así como en la musa más excéntrica del diseñador Karl Lagerfeld, quien inspiró una de sus colecciones en el look de barrio de la artista con estilismos de inspiración pin-up combinados con tupes y complementos en oro.

El talento y la personalidad extrema fueron los factores que lanzaron a esta chica judía del norte de Londres al estrellato. Su desgarradora voz, su carácter intimista sobre el escenario y su tupé serán recordados durante muchos años por los amantes de la música en cuyos corazones Amy dejó un enorme vacío tras su muerte.